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«Si Cervantes hubiera sido homosexual, ¿qué problema habría?»

Alejandro Amenábar

El cineasta indaga sobre la figura del autor del 'Quijote'

«Si Cervantes hubiera sido homosexual, ¿qué problema habría?»

La eutanasia, el fanatismo religioso, la Guerra Civil... Alejandro Amenábar nunca ha rehuido los asuntos espinosos en su cine. Su nueva película promete ahora abrir un debate, para muchos inesperado, sobre la sexualidad de todo un símbolo nacional: el mismísimo Miguel de Cervantes. La polémica está servida.

Viernes, 29 de Agosto 2025, 10:29h

Tiempo de lectura: 12 min

Cervantes pasó cinco años cautivo en Argel, una experiencia traumática que lo marcó para siempre y de la cual hay abundantes referencias en su obra literaria. Entre los 28 y los 33 años, sobrevivió allí a cuatro intentos de fuga, acciones que para cualquier otro prisionero hubieran implicado la muerte por empalamiento o de alguna otra forma igualmente brutal. ¿Cómo lo consiguió? Lo ignoramos.

Varios factores pudieron influir en su salvación: su estatus de prisionero valioso por el cual se podría pedir un buen rescate; su carisma, honestidad, valentía y educación, que pudieron proporcionarle respeto entre sus captores; pero, sobre todo, por la protección de su 'amo' Hassan Bajá, el mismísimo gobernador de Argel, parte del Imperio otomano.

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El amor de la discordia. El español Julio Peña es Cervantes y el italiano Alessandro Borghi, el bajá de Argel. Amenábar explora en esta película la relación entre ambos, marcada por el dominio del gobernador otomano sobre su prisionero. El director tuvo dudas a la hora de mostrar la conexión física entre el bajá y el escritor, hasta que se decidió: «Negarla era negarme a mí mismo, avergonzarme».

Es este el camino que Alejandro Amenábar explora en El cautivo (estreno: 12 de septiembre). Se adentra en él hasta un lugar –que el autor del Quijote viviera un romance con su carcelero– que la mayoría de los historiadores desprecia. Rechazo que anticipa la polémica que generará su llegada a los cines. Consciente de ello, el ganador de nueve premios Goya y un Oscar se sienta con XLSemanal para hablar sobre su proceso creativo, sus dudas y sus intenciones al revisar desde este discutido ángulo la figura de nuestro mayor genio literario.

XLSemanal. ¿Qué lo ha llevado a hacer una película sobre el cautiverio de Cervantes?

Alejandro Amenábar. Todo empezó hace ocho años, cuando mi productor, Fernando Bovaira, me dijo: «Oye, en el cautiverio de Cervantes hay una mezcla de drama carcelario, película de fugas, retrato histórico...». De hecho, esta es una película multigénero y, como la obra de Cervantes, con toques de humor.

«Argel marcó a Cervantes como víctima, pero lo enriqueció como ser humano y como artista»

XL. ¿Qué sabía antes de la vida de Cervantes?

A.A. Lo justito. De niño, me leí el típico Quijote con dibujitos y luego era lectura obligada en el instituto, pero, como tanta gente, no lo acabé. Ahora sí me lo he leído, claro. Pero partí de la ignorancia absoluta. Me sumergí en su biografía para ver si había 'material cinematográfico' y, efectivamente, esta es la época más interesante de su vida, cuando se revela su genio; es el momento de formación del 'superhéroe'. La historia conectaba muchísimo conmigo porque habla de la libertad individual.

XL. ¿Le sorprendió descubrir esta posibilidad de que Cervantes pudiera haber vivido una relación homosexual o bisexual?

A.A. Fue una sorpresa, sí, nunca había oído nada al respecto. El punto de partida son las acusaciones del dominico Blanco de Paz, también cautivo en Argel y enfrentado a Cervantes durante el cautiverio. Este hombre delató a un grupo de españoles en un intento de fuga liderado por Cervantes y acusó a este de haber mantenido «trato y familiaridad» con los turcos y de realizar «cosas viciosas, feas y deshonestas», algo que en el Argel de la época solo podía aludir a la homosexualidad. Cervantes se defendió de estas imputaciones en Información de Argel, documento que, con testimonios de otros cautivos en su favor, preparó para limpiar su nombre al regresar a España.

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El cautivo que nunca dejó de serlo. La octava película de Amenábar está salpicada de referencias (unas más sutiles que otras) a la obra de Cervantes. «Son guiños visuales que no me pude reprimir —explica—. Quería jugar con esos elementos, con referencias visuales al Quijote y a otras cosas que el espectador más atento percibirá, para remarcar la influencia capital del cautiverio en su obra. La experiencia quedó grabada de forma traumática en su mente, pero allí fue donde, de algún modo, se liberó su genio y su forma de ver el mundo».

XL. De no haber existido esta posibilidad homoerótica, ¿le habría atraído tanto su historia en Argel?

A.A. Habrá quien diga que proyecto mi homosexualidad sobre el personaje y, aunque no fuera este el impulso principal, esta conexión me permitía explorar unas vivencias que me conectan más con su historia. Quiero aclarar, sin embargo, que el tema no es la posible homosexualidad de Cervantes, sino el trauma del cautiverio. Juan Goytisolo lo llamaba «el vórtice», un remolino al que volvía una y otra vez.

XL. Y está en El trato de Argel, en Los baños de Argel, en Los trabajos de Persiles y Sigismunda, en La española inglesa, en el Quijote...

A.A. Sí, es un tema recurrente en su obra; es el trauma que la profesora María Antonia Garcés vincula con la creación literaria en Cervantes en Argel: historia de un cautivo. Esto es lo que quería contar: ¿Quién fue este hombre antes de hacerse escritor y por qué, al volver a España, se puso a escribir como si no hubiera un mañana? 

«Quería contar que entre Cervantes y el bajá hubo una conexión de dos hombres de distintas culturas a los que unió el arte. Y quería contarla sin miedo»

XL. Precisamente, en ese libro, Garcés rechaza esta homosexualidad como una especulación sin fundamento documental...

A.A. Es que, de haber fundamento documental, a Cervantes lo habrían quemado. Lo que ningún historiador rebate es que hubo una conexión especial entre él y Hassan Bajá, y que este se acostaba con hombres.

XL. Muchos tachan esta hipótesis de «insidiosa». Esto dice el doctor en literatura hispánica Adrián J. Sáez en su revisión de Información de Argel: «No es necesario que Cervantes fuera el amante de nadie para salvarse: si no hay ninguna pasión turca, tampoco es preciso sacársela de la manga».

A.A. No entiendo esta resistencia brutal a admitir tal posibilidad. ¿Qué tiene de malo? Cuando un estudioso del siglo XXI desprecia esta hipótesis por «insidiosa» suena a que admitir que Cervantes fuera homosexual rebaja su hombría, su valentía, su decencia... Pero ser homosexual no rebaja la valía de nadie.

XL. ¿Le ocurre a usted que se cuestione su valía por ser gay?

A.A. Claro, la homofobia nos rodea. Comparado con otros, soy afortunado en materia de discriminación, pero dedicar un solo segundo a acusaciones tan ridículas es insultarme a mí mismo. Valoramos a Cervantes, o a Lorca, por sus obras, no por su condición sexual.

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Con su propio sello. Amenábar conversa durante el rodaje con el actor Julio Peña. «A nadie le hubiera gustado ser cautivo en Argel —detalla—, pero España era un país controlado por la Inquisición con una crueldad igualmente brutal. La diferencia es que Argel era infinitamente más libre, con una cultura abierta y donde el deseo homosexual no estaba perseguido».

XL. A la familia de Lorca le costó admitir su homosexualidad…

A.A. Es verdad, rechazaban esa posibilidad hasta antes de ayer, cuando ¿en qué cabeza cabe que Lorca no fuera homosexual? Si ya es difícil sacar a Lorca del 'armario', que no lo ocultaba en sus obras, imagínate a Cervantes, que vivió hace cuatro siglos y es un icono nacional. Pero, insisto, no digo que Cervantes fuera homosexual porque no lo sé. Pero, de haberlo sido, ¿qué problema hay?

XL. ¿Por qué no le convencen las hipótesis, más aceptadas, de que Cervantes se salvó por sus «buenas conexiones» en Argel o por ser un «cautivo valioso»?

A.A. La cuestión es que, a pesar de sus cuatro intentos de fuga fallidos, castigados con tortura, mutilación o muerte, se salvó. De todas las teorías al respecto, la de una conexión/relación intelectual/sexual entre Cervantes y el bajá me parece la más plausible.

«Debemos plantarnos ante quienes propagan el odio, porque la convivencia es imposible si todos nos vamos a los extremos»

XL. En todo caso, de haber ocurrido una relación entre ambos, no sería muy consentida, ya que Cervantes era prisionero del bajá, era de su propiedad...

A.A. Es cierto, porque su relación se da en el contexto de una relación de poder. De hecho, Cervantes se resiste. Será el público quien decida si sentía una atracción por el bajá o se dejó querer para salvar su vida.

XL. ¿Pensó en las reacciones que provocará su película?

A.A. Pensé en ser consecuente con la historia que quería contar y en contarla sin miedo. Quería contar que hubo una conexión entre estos dos hombres de distintas culturas a los que unió el arte y la belleza, y me dije: «¿Por qué voy a ponerle trabas a esta historia?».

XL. ¿Se refiere a mostrar la relación física entre ambos?

A.A. Eso es. De hecho, el plano del beso no estaba en el guion. Del mismo modo que Cervantes rechaza ese paso en su relación con el bajá, yo también me negaba a incluirlo.

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XL. ¿Qué le hizo cambiar?

A.A. Pensar «¿de qué tienes miedo? ¿A quién quieres complacer?». Entendí que negar ese beso era negarme a mí mismo, avergonzarme. Insisto: desde la ficción, solo planteo algo que en los libros de Historia aparece como una posibilidad.

XL. Si no estaba en el guion, ¿cómo se tomó el cambio Julio Peña, el actor que interpreta a Cervantes?

A.A. Recuerdo el día que lo cité en casa: «Me gustaría ir un paso más allá y plasmar claramente lo que apenas se intuye ahora». Me pidió un día para pensárselo y respondió: «Sí, debemos dar ese paso». La actitud ha sido de valentía total por parte de los actores y del productor, que es un señor muy prudente y, además, muy heterosexual.

XL. Decía que en Argel se decidió a ser escritor, pero Cervantes ya había dado señales de su buena pluma antes de abandonar España...

A.A. Sí, pero en Argel, de algún modo, se descubrió a sí mismo, o pudo ser más él mismo. Porque de España salió huyendo tras ser condenado a que le cortaran una mano tras batirse en un duelo. Fue traumático porque justo empezaba a despuntar como alumno de Juan López de Hoyos: a pesar de ser su pupilo más joven, le dejó participar de las exequias de la reina Isabel, la tercera esposa de Felipe II...

XL. Sí, con 21 años recién cumplidos...

A.A. Parece que fue su preferido, como sugiere esa célebre referencia de López de Hoyos a «nuestro caro discípulo». Responder ante alguna insidia derivada de este trato preferente pudo haber sido la causa de aquel duelo.

XL. En El cautivo se mencionan unas acusaciones por sodomía, pero la sentencia contra Cervantes, aunque Fernando Arrabal dijera en su día que había sido condenado por homosexualidad, no dice nada de eso. ¿De dónde se lo ha sacado usted?

A.A. Es verdad que Arrabal lo anunció a bombo y platillo, pero no hay pruebas de lo que planteaba. Se conoce la condena –cortarle la mano y diez años sin poder pisar Madrid–, pero no la razón de ese duelo que cambió por completo su vida. Porque Cervantes huyó entonces a Italia y pasó unos años en Nápoles, que era una ciudad con una visión más laxa de la moral sexual; allí se alistó en la flota que combatió en Lepanto y, tras cinco años de servicio, cuando ya regresaba a España, fue apresado en el mar y conducido a Argel. Justo ahí comienza El cautivo. 

XL. Pero, sobre ese duelo, ¿insinúa que se debió a que su oponente lo había acusado de sodomía?

A.A. No hay cómo saberlo, pero, en un juego de especulación sobre el pasado de Cervantes, podemos pensar que otros alumnos se pusieron a crear sospechas sobre él. Es decir, antes de las acusaciones de Blanco de Paz en Argel, su vida ya se había visto truncada por una polémica sobre su sexualidad, como si ésta lo persiguiera. Me interesa esto de los giros del destino. Como lo de la mano, que entre que lo condenaron a cortársela y lo de Lepanto, parece que estaba destinado a perderla.

XL. Argel fue un lugar regido por una crueldad brutal, pero la dibuja usted como la ciudad más 'libre' del Mediterráneo. ¿Hubiera vivido allí antes que en la España de la época?

A.A. A nadie le hubiera gustado ser cautivo en Argel, pero España era un país controlado por la Inquisición con una crueldad igualmente brutal. La diferencia es que Argel era infinitamente más libre, con una cultura abierta y donde el deseo homosexual no estaba perseguido. Como narrador, esa mezcla de crueldad y sensualidad me parece muy atractiva. Porque hay un cautiverio físico, tangible, pero también otro moral que los cristianos traen consigo. Por eso el bajá dice: «No sé si los cautivos que vuestras mercedes salvan llegarán a ser realmente libres».

XL. Tendrían libertad sexual, pero eran prisioneros, esclavos...

A.A. Claro, pero podían salir a trabajar fuera del 'baño' (la prisión), conocer la ciudad y la cultura del enemigo. Y eso está en Cervantes. Me interesaba esa mezcla entre ambos mundos porque, a pesar del trauma, Argel le proporcionó la modernidad y humanidad que impregnan su escritura. Lo marcó como víctima, pero también lo enriqueció como ser humano y como artista.

XL. A la hora de la verdad, sin embargo, regresó a España, aunque la homosexualidad lo pudiera llevar a…

A.A. ... a la hoguera, sí. Y así era hasta antes de ayer, que los gais estábamos sometidos a la franquista Ley de Vagos y Maleantes. Pero él, pese a todo, vuelve a su patria, con su familia. Por eso escribió Información de Argel. Además, de haberse quedado con el bajá, en el mundo musulmán no habría podido escribir en su lengua.

XL. ¿Cómo imagina la vida de los homosexuales en el siglo XVI?

A.A. La realidad debió de ser más fluida de lo que pensamos, ya que muchos hombres casados tenían relaciones con hombres. Pero, como no lo podían expresar en público, la historia oficial no refleja ese mundo clandestino.

XL. A Lope de Vega (o alguien de su círculo) se le atribuyeron unos versos en los que se señalaba a Cervantes por homosexual y cornudo. Podría ser una pista sobre la hipótesis gay, pero también una mera disputa entre rivales...

A.A. Sí, es difícil saberlo, ya que la homosexualidad como insulto tiene una larga tradición, y lo de Cervantes y Lope de Vega debió de ser tremendo. Los artistas se acusaban de todo, tenían unas guerras intestinas tremendas: mira Góngora y Quevedo...

XL. Es la primera vez que incluye homosexuales en sus películas. ¿Deseaba resarcirse?

A.A. En absoluto. Nunca he sentido la necesidad creativa de expresar mi condición sexual en una obra. Es verdad que me han preguntado muchas veces: «¿Para cuándo una película con personajes homosexuales?». Ahora supongo que ya he cumplido por ahí [se ríe].

XL. Igual ahora los Javis le dedican también un documental hagiográfico...

A.A. [Se ríe].

XL. Una encuesta reciente revela que el apoyo al colectivo baja en Europa. ¿A qué lo atribuye?

A.A. Al auge del fascismo. Con Ágora, en 2009, ya advertí de cómo el fanatismo impone a los demás su modo de vivir, pensar, sentir... Y los asaltos al Congreso en Washington y Brasilia remiten claramente al de la biblioteca de Alejandría. ¿Cómo puedes proclamar que España es una dictadura y luego aplaudir a tipos como Trump y Milei? Debemos plantarnos ante quienes propagan el odio porque la convivencia es imposible si todos nos vamos a los extremos.

XL. Dice el líder de Vox, Santiago Abascal, que cuando relaciona homosexualidad y pederastia en sus mítines los aplausos aumentan... 

A.A. Sí, asociar la homosexualidad a la pederastia, por lo visto, les da votos. Es terrible. Pero luego no dicen nada de los casos de abusos en la Iglesia.

XL. ¿Le consta la existencia del «lobby gay» al que tanto alude?

A.A. Yo no conozco ninguna organización secreta de gais que intenten influir en la sociedad y fomentar la homosexualidad. Eso es algo privado que cada uno vive a su manera. Y punto. 

XL. ¿Alguna vez lo han acusado de formar parte del mismo?

A.A. Igual cuando estrene El cautivo [carcajadas]. Pero yo, nunca he seguido ninguna agenda política, mediática o gay. Hago mi cine en libertad.

XL. Siempre hace pases de prueba con público, ¿qué reacciones se ha encontrado?

A.A. Ha sido recibida muy bien por los jóvenes; tienen menos problemas en asimilar los aspectos más discutidos de la trama. Es algo que me alegra mucho porque significa que le hemos sacudido las telarañas a Cervantes para acercarlo a la gente.