Era Turki

Era Turki
VÍCTOR J. HERNÁNDEZ BRU

Hemos de reconocerlo todos: estamos, quien más, quien menos, a medio camino entre el ojiplatismo y la estupefacción. De repente, lo que el pasado miércoles era el inmovilismo, la rigidez y el amarillismo del entorno García Gabarrón, ha pasado, en día y medio, a ser la revolución, los cambios ilimitados y sin horizonte conocido y la vuelta del calcetín, o de la tortilla por ser más finos, que ha experimentado la UDA en un abrir y cerrar de ojos.

Y está todo el mundo asimilándolo, digiriéndolo tranquilamente para que no se haga bola.

Sinceramente, yo prefiero optar por cierta prudencia. En las redes, ese bar de borrachos que define mi David Sánchez en Radio Marca, donde no faltan nunca las posturas más extremas y los insultos más fáciles a la primera de cambio, no han faltado tampoco quienes me demanden para el árabe el mismo espíritu critico que he proyectado durante estos cinco, ya casi seis años con el ya ex presidente murciano.

Y que a nadie le quepa ninguna duda de que será así, más que nada porque la línea editorial es como el equipo de fútbol: no se cambia así tan fácil. Y la nuestra, la línea editorial, digo, es analítica, crítica y muy plural, le pese a quien le pese.

Lo que pasa es que me niego rotundamente a exigirle a Turki Al Sheikh, tras dos días y medio de presidente, nada que no le exigí tampoco a Alfonso en los primeros años en los que, digamos, convivimos informativamente.

Pienso, con la mano en el corazón, que es momento de esperar, de ver cómo es el proyecto de Turki, que en realidad conocemos muy poco sobre él, de observar cómo se desarrolla, cómo se relaciona con la ciudad y con sus instituciones y ciudadanos, qué está dispuesto a invertir y qué busca a cambio, porque obviamente algo buscará; y espero que eso que busca sea también bueno para la ciudad.

De momento, creo que el nuevo presidente y su equipo han llegado con las ideas muy claras, con una hoja de ruta detallada al mínimo detalle, sabiendo lo que quiere hacer con el club, con las personas que están dentro y con las que lo van a estar a partir de este momento.

Del aterrizaje, por supuesto que hay cosas que me han llamado la atención, por no decir que me han inquietado, pero también entiendo que buena parte de ellas eran absolutamente necesarias, como por ejemplo el borrón y cuenta nueva en diversos ámbitos de la entidad.

Creo que cualquiera puede llegar a la conclusión de que nadie llega con más de 30 millones bajo el brazo que invertir en un proyecto... para tener que asumir nada que no sea justo lo que él crea que debe ser.

Por cierto, he dicho más 30 millones de euros, es decir, los 20 que le ha costado, lo que traiga para invertir en fichajes y los siete kilos que ha tenido que poner en lo alto de la mesa para enjugar la deuda que había generado la gestión García Gabarrón; sí, sí: esa que decían que había conseguido un club saneado. Ains.