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La ruleta rusa

La ruleta rusa
LOF
JAVIER GÓMEZ GRANADOSPERIODISTA

Sporting y UD Almería echaron un pulso más de fuerza que de calidad, más de intensidad que de vistosidad. Se golpearon a base de presionar y correr al contragolpe. Hicieron lo mismo. Y, tal y como se estaba escribiendo el guión del partido, parecía cada vez más claro aquello de que el que marcara, ganaría.

La ruleta de la fortuna estuvo girando durante más de noventa minutos, sin una intención clara. Incluso parecía más una ruleta rusa, por el intercambio de golpes que pretendieron asturianos y almerienses, convencidos de que el que acertara primero, acabaría con el rival. Y así fue.

La diosa Fortuna, además, preparó una burla para los de Fran Fernández, que recibieron el tiro de gracia por pura casualidad. El delantero gijonés marcó sin pretenderlo y su golpe de suerte fue el epílogo de un duelo que sólo podía tener una resolución aleatoria ya que, insisto, ambos jugaron a lo mismo, de la misma forma y con idéntica intensidad.

El destino castigó el grave error de Álvaro, en la más clara ocasión del partido que, sin duda, habría modificado absolutamente el devenir del choque. Se cegó y no vio la portería. Y para mayor escarnio, su homólogo sportinguista, para mayor cachondeo de apellido Alegría, sin ver el balón, ni al portero ni la portería, marcó a ciegas el gol de la victoria.

No debe, en ningún caso y de ninguna manera, desfallecer este Almería que puso a El Molinón al borde de un ataque de nervios. Porque la UDA fue fiel a sí misma y, aunque no estaba la tarde para florituras, sí dejó ver sobre el estadio asturiano su fuerte personalidad.

El resultado fue justo porque la fortuna y el azar forman parte del juego. La lógica de lo sucedido también admitía un empate. Y hasta una victoria rojiblanca. Pero la ruleta se paró donde quiso.