Motivos para no abonarse

Motivos para no abonarse
JAVIER GÓMEZ GRANADOSPERIODISTA

Alguno me he cruzado por la calle que me ha contado que, con la política de Alfonso García de vender y no retener a sus mejores futbolistas, no va a comprar el abono de temporada. Y claro, uno que entiende la crítica desde el análisis sosegado y bien argumentado, trata de hacer entender que si la idea es no apoyar al equipo desde la grada cada quince días, existen innumerables argumentos irrefutables, pero no ese.

Simplemente porque no me apetece, porque prefiero cualquier otro plan de fin de semana, porque estoy más a gusto viéndolo en casa a través de la tele o porque no estoy para atascos son, entre otros muchos, eximentes para los no abonados. Porque, a fin de cuentas, el fútbol es sólo otra forma más de entretenimiento. Es cierto que llega a afectar, para bien y para mal, al estado de ánimo, pero no deja de ser una opción de ocio como otra cualquiera.

Ahora bien, buscar el motivo para no unirse a los fieles rojiblancos en el hecho de que los mejores jugadores de cada temporada digan adiós con los primeros calores del verano, es perder en la batalla dialéctica de los argumentos. Y es que, cualquier futbolista que brille en la UDA o en cualquier otro equipo menor de Segunda División, tiene las horas contadas en el club de turno. El último ejemplo es el de Rioja. Muchos no entienden cómo no se ha retenido a un futbolista de ese nivel tratando de encontrar el motivo en el ansia de recaudar del presidente. Sin desmentir esto último, porque desconozco las ansiedades de García, lo cierto es que en situaciones como la de Rioja es el futbolista el primero que quiere hacer las maletas, adornándose con bonitas palabras de agradecimiento pero, en todo caso, comprando un billete sólo de ida. Y es del todo lógico ya que la UDA es, para la mayoría de jugadores en edad de merecer, una estación más en su camino pero nunca un destino final. Ya lo decía Diego Alves en aquellos maravillosos años cuando destacaba el papel del Almería como club lanzadera para grandes futbolistas. Pues eso, que ese es el rol de este club de fútbol. Como de tantos otros.

Pero hay más. Echarse las manos a la cabeza porque Rioja se fue (y no será el único) es tener una perspectiva de las cosas limitada. Porque el sevillano era, hace justo un año, un auténtico desconocido en esto del fútbol, salvo en los campos de Segunda B. Su éxito se lo debe a la UDA que, de nuevo, ha sido lanzadera de la carrera de un jugador, como también el propio club se ha beneficiado a bajo coste de la calidad oculta de un magnífico hombre de banda. Pero como Rioja hay muchos por ahí escondidos. Es trabajo de la dirección deportiva dar con ellos. El nicho de oportunidad de los grandes clubes del mundo está en las enormes estrellas mediáticas. El de los equipos de Primera pero de perfil más bajo, está en aprovecharse del trabajo de los clubes de Segunda. Y el de estos últimos, excepción hecha de las vedettes de la liga de plata, está en campeonatos menores alejados de focos donde aquel que destaca no brilla porque no tiene forma de hacerlo. Ahí y sólo ahí está el mercadillo rojiblanco.

Y por encima de todo, además de acertar en la contratación de buenos y desconocidos futbolistas, la clave del éxito no es otra que conseguir construir un vestuario sano y con buen rollo. Esa sí que es la única verdad del fútbol. Si Rioja ha encontrado su estrella en Almería ha sido porque ha estado arropado por un colectivo con buena salud mental que le ha permitido desarrollarse sin complejos y con absoluta confianza. Rioja, en el Almería de hace dos o tres temporadas, se hubiera perdido como tantos buenos jugadores que cayeron en depresión en las instalaciones del Mediterráneo.

Da igual lo que venga. Hay que confiar en el acierto de Corona, Andrés y compañía que, a fin de cuentas, trabajan extrayendo oro de la mina. Lo que sí debe ser labor de todos es, con lo puesto, conseguir que el buen ambiente gane partidos. Porque está demostrado que esa es una verdad escrita con fuego.