Fin del lustro maldito

JAVIER GÓMEZ GRANADOS
JAVIER GÓMEZ GRANADOS

Ha cambiado el año pero no el Almería. El excelente estado de salud que demostró desde el verano hasta Navidad, se mantiene intacto con el año nuevo. 2018 ya es pasado y con él se marcharon los complejos, los miedos y los bostezos que la UDA interiorizó y contagió durante casi un lustro. La unión de futbolistas que moldea Fran Fernández no conoce esos problemas de salud mental porque no los ha vivido. No presentan la tara que se ha formado dentro de cada uno de los miembros del Consejo de Administración y de la propia afición, castigada sin razón con largas tardes de fútbol pésimo y sufrimiento inmerecido.

Esta Unión Deportiva Almería escuchó, allá por el mes de septiembre, que las cosas no funcionaban en Almería. Lidió con comentarios que no le concedían el beneficio de la duda y que afirmaban, aún sin verla jugar, que su destino irremediable era Segunda B. Sin embargo, eran únicamente sonidos que le llegaban pero que no entendían sus jugadores porque su origen, su porqué, no formaba parte de sus vivencias. Este grupo de gente vino a jugar al fútbol y a labrar su carrera profesional. No a heredar miedos ni complejos. Aún así, todos hemos contenido la respiración el tiempo que ha tardado en marcharse 2018, esperando que la buena estrella no fuera efímera. Pero con la llegada de 2019 y la enésima exhibición, esta vez ante el Real Mallorca, hemos soltado aire y recuperado el aliento. Hemos dejado atrás un año extraño y hemos sido contagiados del optimismo que transmiten los profesionales rojiblancos cuando juegan al fútbol.

2019 es un año con sus hojas en blanco, absolutamente limpias. Lo que suceda con la UD Almería nada tendrá que ver con su pasado reciente. Y por eso, seguramente lo que espera es bueno, porque este colectivo no soporta el peso de un daño que no han sufrido. El ejercicio natural que acaba de empezar tiene por delante muchos días que prometen buenos ratos. Esta UDA lo ha estrenado con un divertido recital, convenciéndonos definitivamente de que los malos tiempos ya se fueron y, ahora sí, ya no toca mirar hacia abajo. Es el momento de fijar la vista al frente y, por qué no, llegado el momento mirar hacia arriba a ver si algo interesante se pone a tiro.