UD Almería

Incertidumbre, ilusión, consolidarse, caída, decepción y hartazgo

Alfonso García, Manolo García, Ricardo Martínez y Guillermo Blanes, en el día de la presentación del hasta ayer propietario. /
Alfonso García, Manolo García, Ricardo Martínez y Guillermo Blanes, en el día de la presentación del hasta ayer propietario.

El periodo de Alfonso García al frente de la UDA, desde 2003 hasta ayer, ha tenido más claros que oscuros con seis años en Primera y nueve en Segunda A

JORDI FOLQUÉAlmería

16 años ha estado Alfonso García al frente de la UDA. Un tiempo en el que siempre ha mantenido al club en el fútbol profesional. Con seis temporadas en la máxima categoría y el resto en una Segunda A que, antes de llegar el empresario murciano, solamente había disfrutado el fútbol almeriense en cuatro campañas, en sus 100 años de historia. Mientras que únicamente había estado un par de ejercicios (AD Almería) en la elite del fútbol patrio. Pero que ha permitido a una generación completa a no saber lo que es que el primer equipo de la provincia haya jugado en Segunda B.

Deja el club en el mismo sitio que lo cogió en 2003. Cuando 'sin quererlo' se encontró liderando un club del fútbol profesional. Una llegada que produjo incertidumbre en el fútbol y el deporte almeriense. Porque lo que más se podía escuchar era que la plaza se la llevaría hasta su Águilas natal. Algo que era imposible porque en el acuerdo de compra, firmado ante notario, se dejó claro por escrito que no podía salir de la capital almeriense. Pero el 'run run' estaba en la calle y tuvo que pasar tiempo para que se dejara a un lado.

Después llegó el periodo de la ilusión. La que llevó con el equipo ya instalado en el Estadio de los Juegos Mediterráneos. Con un equipo que dejaba de mirar las posiciones bajas de la clasificación y que, de la mano de Paco Flores en el banquillo y el dinero de Alfonso García ya pudo luchar por el ascenso. Aunque se quedó a las puertas en la 2005/2006.

Unai Emery

Pero dejó fuera de la siguiente campaña al entrenador catalán para apostar por un desconocido llamado Unai Emery. La ilusión se vivió en su máxima expresión. Tanto que se logró el ascenso en 2007. Para sacar a las calles a más de 70.000 almerienses que vieron a su equipo meterse entre los clubes más grandes. Algo que una generación no sabía. 26 años sin que el Real Madrid, Barcelona y compañía llegaran hasta Almería para jugarse los puntos.

Todo apuntaba a que sería un viaje corto. Pero el Almería estuvo cuatro años entre los mejores. Para consolidar un proyecto que valoraban todos los visitantes. Desde abajo, la UDA se codeaba sin perder sus señas de identidad. Aunque, tras el primer ejercicio, en cada uno de los restantes pasaran un par de entrenadores en cada año. Que aumentó en la última campaña de las cuatro. La que, en teoría, se había hecho un equipo para pelear por jugar en Europa y que, al final, cayó a la Segunda División.

Esa bajada se creía que sería corta. Alfonso quería que fuese en un año. Para que fuera solamente un salto para tomar impulso. Pero nada ya fue como antes. No fue al primer año. Fue al segundo cuando, de la mano de Javi Gracia en el banquillo, Alfonso García pudo retornar con su equipo a la Primera División.

Su apuesta volvió a ser un técnico joven. En este caso, de la casa. Francisco asumía el cargo de entrenador y logró la salvación. De nuevo, cuando un inquilino del banquillo no era cambiado, el equipo lograba su objetivo. Una realidad que no ha sido la constante del presidente en estos 16 años.

Porque por sus manos han pasado una gran cantidad de entrenadores. Sobre todo en los últimos años en los que ha tenido el 'gatillo' más fácil. Como en su primera época. Pensando que había hecho grandes plantillas, teniendo buenos presupuestos, pero que no se notaban en los resultados cosechados. Lo que provocaba que, después de la caída, hubiera decepción. En él y en los que veían que no era ya el Alfonso García de antes.

Hasta él mismo lo reconocía. Buscando vender el club. «Cuando venga alguien con mayor poder económico, le vendo el club», ha dicho hasta la saciedad. Porque estaba ya harto del fútbol. De una pasión que ya no era tanto y que ya no le atraía ni le daba las satisfacciones de antes. Hace dos años llegó a un acuerdo, pero no se culminó. Hace un año también estuvo muy cerca. Pero nada de nada.

Ha sido Turki Al-Sheikh el que le ha puesto el punto y final. A él y a su familia que también quería vender. Para poner fin a 16 años siendo el que hacía y deshacía.