UD Almería

Sobra un tiempo

Más trabajo. Owona se hubo de emplear más en la segunda parte, ante la actitud del equipo rojiblanco. / AGENCIA LOF

La UD Almería desaparece en las segundas partes y, aunque ojalá sea un pecado de juventud, preocupa la incapacidad para matar los partidos

JUANJO AGUILERAALMERÍA

Las victorias por un gol de diferencia -ante Nàstic de Tarragona y Lorca-, las derrotas por un gol de desventaja -en Los Pajaritos de Soria y en El Sadar de Pamplona- y el empate en casa -ante el Real Oviedo- no dicen nada o sí, que la Segunda División A es así de complicada, tanto para ganar como para empatar. La igualdad es máxima y no es fácil vivir cómodamente. El año pasado, por ejemplo, de los 462 partidos disputados en la competición, más del 42% de esos partidos acabó con victoria por la mínima, más del 31% fueron empates y sólo un poco más del 25% fueron victorias por dos o más goles de diferencia.

Pero al margen de los resultados del marcador, lo más importante es cómo llegan y para la UD Almería el inicio de temporada refleja un equipo capaz de conseguirlo todo en la primera parte, pero que se diluye en la segunda y es incapaz de hincarle el diente a cualquiera de los contrincantes a los que se ha medido durante este inicio de temporada, ya sea en la Liga 1|2|3 o en la Copa del Rey, 'abandonada' de forma prematura para dejar sin oportunidades a algunos de los que tendrán pocos minutos de aquí a final de la competición.

O lo mismo sí, si se tiene en cuenta la actitud de los que son titulares ahora en esas fases finales de los partidos, en los que el equipo rojiblanco baja de una forma un tanto preocupante su rendimiento para volver a sufrir y para ganar sufriendo o perder lamentando el tiempo perdido.

Sin capacidad de reacción

El rendimiento en cuanto a posesión o esa necesidad de pisar área rival son síntomas que llaman la atención sobre ese hambre al que Luis Miguel Ramis se ha referido en un par de ocasiones esta temporada -lo dijo en Soria y también el sábado, a la conclusión del envite disputado frente a Atlético Osasuna- a ese tramo final de la competición. «Nos ha faltado creernos que podíamos ganar en El Sadar y podíamos haber hecho más en el segundo tiempo porque en el primero hemos estado muy bien y tuvimos más llegada que posteriormente en la reanudación», señaló entonces.

En cinco jornadas de Liga que se llevan disputadas, el equipo rojiblanco ha disparado a puerta contraria en 65 ocasiones, lo que viene a significar que necesita 13 disparos a portería para hacer un gol. Es el equipo que más necesita disparar a portería rival para conseguir ver puerta. Lo que llama la atención es que en todos los partidos disputados hasta el momento disparó igual o más en la primera parte que en la segunda, periodos de tiempo en los que el equipo no se mostró ambicioso para ganar, puede que por el miedo a perder. El del sábado ha sido el de peor rendimiento cara a portería rival en los segundos 45 minutos, con sólo tres intentos, de los que sólo uno, realizado por Fran Rodríguez, se llevó a cabo cuando ya mandaba en el marcador el conjunto de Diego Martínez. Los otros dos fueron en ese espacio de ocho minutos en los que Osasuna dio la vuelta al marcador, es decir, entre el gol del exrojiblanco Quique González, en el minuto 70, y el conseguido por Sebas Coris, en el 77. Lo que es, sin lugar a dudas, poco bagaje si se pretende tener de nuevo el manejo del partido.

Se había mejorado efectividad, sobre todo, porque el partido frente al Lorca FC tuvo cinco disparos a puerta en la segunda parte y de ellos dos fueron gol. En la primera parte, el cuadro rojiblanco había conseguido buscar la portería rival, con más o menos acierto, en ocho ocasiones.

El disputado en Los Pajaritos, correspondiente a la tercera jornada, habla de más claridad entre lo hecho en un periodo y lo conseguido en otro. En esa cita en tierras castellano-leonesas, no hay que irse a los disparos para reconocer que aquel día el Almería fue bastante mejor, más intenso, en la primera parte, en la que de los diez disparos algunos mereció entrar en la meta defendida por Aitor Fernández. Pablo Caballero puso en aprietos al meta rojillo en el minuto 3, con aquel disparo a centro de Fidel Chaves, que pudo ver portería en el 34, en aquella jugada en la que el onubense aprovechó el servicio de Nano para lucir al cancerbero del conjunto soriano, dos de los diez ejemplos de ese periodo.

En la segunda parte, los remates a 'palos' fueron seis, de los que la mitad fueron con el marcador en tablas y los otros tres -uno de Jorge Morcillo, otro de Pablo Caballero y otro de Hicham- después, como es obvio. Sin embargo proyectados a la desesperada.

Tablas

Los dos primeros partidos del campeonato ofrecieron equilibrio en la capacidad de buscar portería contraria. Ante el Nàstic se disparó 14 veces a portería, a partes iguales por periodo, lo mismo que pasó con el Real Oviedo. Sin embargo, tanto en Nou Estadi como en el Estadio de los Juegos Mediterráneos, hubo el reflejo de un equipo que se tiró atrás ante los tarraconenses y pudo lamentarlo porque 'encajó' disparos que uno de ellos, de Mesa, se fue al palo y pudo dejar el partido en tablas en el último minuto.

Ante el Oviedo, sí es cierto, buscó el gol en el tramo final, pero casi con el freno de mano puesto.

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