UD Almería

Si quieres paz, prepárate para la guerra

Si quieres paz, prepárate para la guerra
AGENCIA LOF

La UD Almería vuelve a demostrar que sus éxitos no son fruto de la casualidad | La solidaridad en el trabajo da premio a un equipo que da la sensación de llegar a los partidos preparado para exponer un guión 'cerrado' durante la semana

JUANJO AGUILERAALMERÍA

almería. La frase del escritor romano Flavio Vegecio Renato, expuesta en su obra 'Epitoma rei militaris', que «si quieres paz, prepárate para la guerra». La citada mención tiene cerca de 1.600 años. Sin embargo, no está pasada de moda. El Almería, por ejemplo, se ha tenido que preparar para la guerra en las últimas temporadas si ha quiero 'descansar en paz' el verano. Pero siempre hay guerras y juegos de estrategia en los que exponer el citado dicho. Hoy en día es un aviso a todo lo que rodea a este tipo de 'juegos'. El fútbol, como la guerra, es eso, la escenificación de una batalla que, hoy en día, se lleva a cabo sobre un terreno de juego con dimensiones casi idénticas en todos los campos de la Liga de Fútbol Profesional, en la que se trata de llegar al final de la disputa conquistando 'tierra enemiga' y, si puede ser, obligando al rival a sacar la 'bandera blanca'.

Hoy en día, las 'guerras' no son como antes; las futbolísticas tampoco. Sí es cierto que tanto antes como ahora las guerras y los duelos futbolísticos se ganan con estrategas y con soldados, sobre todo con 'soldados', dispuestos a dejarse el alma por lograr la conquista.

La UD Almería ha demostrado, en lo que va de curso, que tiene ambas cosas. Fran Fernández estaba curtiéndose en el filial rojiblanco hasta dar el salto al primer equipo, al que ha llegado siendo mucho mejor que cuando debutó en la UD Almería en marzo de 2017, donde lo hizo ganando en Lugo para permitir al equipo encontrar la paz. Lo ha hecho con capacidad para que su equipo plasme las ideas de un cuerpo técnico con muchos mimbres, pero también con jugadores que ejecutan, a 'pies juntillas', la lectura del partido, cuyo trabajo tiene un proceso y un gran mérito, como lo deben tener quienes creyeron les reclutaron para esta afrenta como son los casos de Miguel Ángel Corona, director deportivo, e Ibán Andrés, secretario técnico de la UDA.

Causalidad, no casualidad

Después de nueve jornadas disputadas -diez si se incluye el partido de Copa del Rey, que debiera, aunque 'los puntos' solo figuren en la cuenta de las sensaciones-, lo que sucede no es fruto de la casualidad. Es verdad que a partir de ahora pueden pasar dos cosas de aquí a final de temporada, que esto siga como va o que tome otros derroteros indeseados, porque el fútbol, como las guerras, está sujeto al estado, incluso el anímico, de 'los soldados'. El año pasado, el Almería comenzó bien y, entre otras cosas, por las lesiones -más de cien 'incidentes' a lo largo de la temporada con lesiones graves que aún merman la actual plantilla-, el equipo solamente encontró la paz al final de la campaña, después de prepararse mucho tiempo para la guerra y todo es fruto del trabajo. No hay casualidades, sino causalidades.

Pero la exposición en el campo deja bien claro que existe capacidad para plasmar lo que se pretende. Para el partido del pasado sábado, por ejemplo, la exposición no ocurre 'al final del día'. El guión, premeditado, se prepara desde el primer día de la semana. Luego suceden imprevistos, un gol tras arrancar en fuera de juego que sube al marcador y otro anulado al rival que tal vez no lo era. Pero siempre se ha dicho que 'lo que no pita el árbitro no pasa'.

El Almería fue beneficiado el sábado en una fase del partido en la que pudieron cambiar las cosas, pero esto nunca puede asegurarse que pasaría algo diferente. Lo recordó Hugo Sánchez en su etapa en la UDA: «El hubiera en el fútbol, como en la vida, no existe» y lo que pasó después fue el reflejo de un partido manejado siempre por los de Fran Fernández. En el mismo, un equipo, el indálico, jugó cómodo, sabiendo en todo momento lo que había que hacer -sobre todo en la segunda parte-, y otro, la UD Las Palmas, vivió encorsetado, incapaz de soltarse de la tela de araña a la que fue sometido. A veces, muchas veces, utilizó las manos -Araujo debió irse a la calle por arrancarle un diente a Eteki en la misma cara del árbitro, que puso otro debe en su 'currículum'- y los codos, fruto, seguramente, de la desesperación de ver que las cosas no salían.

Más números

Lo cierto es que el partido del pasado sábado arroja una semana más sin encajar gol, el tercero en cuatro jornadas -solo el lunar del Nuevo Arcángel- como consecuencia del magnífico trabajo defensivo realizado por los rojiblancos, que consiguieron dejar a la UD Las Palmas como el equipo que menos veces remató a la meta de la UD Almería, con seis intentos, incluso menos que el Reus, que lo intentó en ocho ocasiones. Sí es cierto que el conjunto reusense tiene el 'honor' de ser el único que no dirigió ninguno de los ocho disparos entre los tres palos. El equipo insular dirigió hacia la portería defendida por René Román solamente dos disparos durante los 90 minutos del partido -y los dos disparos de los goles anulados-.

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