UD Almería

¿Qué me pasa, doctor?

Luis Miguel Ramis se muestra contrariado por una acción durante un partido de la UDA./JOSÉ LUIS MATARÍN
Luis Miguel Ramis se muestra contrariado por una acción durante un partido de la UDA. / JOSÉ LUIS MATARÍN

El Almería encadena seis jornadas sin ganar por una acuciante falta de gol que destroza las buenas sensaciones de los seis primeros enfrentamientos

JUANJO AGUILERAAlmería

Desesperante, ni para comerse las uñas. Así tiene que ser el día a día de un aficionado de la UD Almería y seguramente de los componentes directos del equipo rojiblanco, si no son indolentes, cuando viven un partido como el del pasado sábado en El Molinón, donde el Sporting de Gijón, sin demasiados méritos, se hizo con los tres puntos de una forma muy cómoda. Y puede que quien no viera el partido y se dejara guiar por la clasificación todo hubiese sido correcto, pero viéndolo y analizándolo, es verdad que la derrota es justa, pero hay cosas inexplicables.

Si el fútbol fuese una ciencia exacta, lo mismo el Almería debió ganar el partido del sábado. Tuvo más posesión, más 'disparo a portería', hasta fue el único que sacó de esquina, hasta nueve veces, dio más asistencias, infinitamente más pases y recuperó más balón -también perdió más que el Sporting-. Con todo eso aparece la pregunta que suele hacer quien siente un 'decaimiento generalizado' y desconoce los motivos. ¿Qué me pasa, doctor? En el enfermo seguramente será cosa de análisis, en el Almería más bien de sentarse en el diván y preguntarle a un psicólogo o a un psiquiatra, porque el rendimiento es de locos y la respuesta muy simple: no tienes gol.

Las sensaciones en los primeros seis partidos eran positivas, con muchas cosas buenas

El equipo unionista encadena seis partidos sin ganar por su pésimo olfato cara al marco rival

El caso es que la UD Almería no consigue ver portería, ni aunque sea con dificultad. Ya se explicaba días pasados la alarmante falta de acierto y los muchos disparos que estaba obligado a hacer el equipo de Luis Miguel Ramis para hacer gol, además de la 'alarmante' facilidad que los rivales tienen para encontrar el hueco por el que desequilibrar a su favor los partidos.

Mal endémico

El mal endémico de la UD Almería, ese que le tiene postergado en zona de peligro en la clasificación general por no hacer lo que debe -ganar es el objetivo de quien pretende cotas tan altas como el ascenso-, no es solamente cuestión de mala suerte, que puede que algo haya. Esa palabra acude para hablar de las lesiones, pero sobre todo de la 'dirección' del disparo o de los centímetros para detener los de los rivales. Y es que, si se analiza la actual temporada, hay cosas que puede que para la mayoría de los 7.000 seguidores asiduos al Estadio de los Juegos Mediterráneos no tengan otra explicación que la de «haber pasado por debajo de una escalera» o de que «se le haya cruzado un gato negro» cuando se iba para el estadio. Pero realmente la situación es otra.

Sí sucede que, en esta bendita tierra, una victoria destapa los objetivos más irreales -hay quienes hablaron de ascenso a Primera División- y la derrota sume a los mismos en una profunda crisis -los mismos que entonces tiraban cohetes para mostrar su alegría-. Y lo cierto es que el Almería no es ni tan bueno como pudo verse en las seis primeras jornadas, ni tan malo como se muestra actualmente.

Durante las seis primeras jornadas, el Almería sólo perdió la posesión con respecto a sus rivales en un sólo partido, el disputado en El Sadar. Del resto, sólo el primero de los partidos, el disputado frente al Nàstic, acabó en 'tablas' en ese apartado. Recuperó menos balón que el rival, pero también lo perdió menos veces. No cambió nada con respecto al último en cuanto al disparo, siendo el equipo que más veces lo intentó.

Si bien es cierto que el balón fue de Osasuna en el quinto partido de la primera parte de esta 'minitemporada', también es verdad que el conjunto unionista ganó al navarro en recuperación y también perdió menos que los rojillos.

En los cuatro partidos restantes de los seis primeros, el dominio rojiblanco fue claro en todos los encuentros, pero también lo fue la endeblez mostrada en algunos de ellos para manejarse en las áreas. El único encuentro en el que mostró contundencia fue el del 3-0 frente al Sevilla Atlético. Curiosamente, ese fue el último, en el que se lanzaron las campanas a vuelo.

En el resto de duelo, el conjunto rojiblanco dio más pases, recuperó más balón y perdió menos que todos sus rivales. Sensaciones que eran positivas y daban pie a pensar en cosas mayores.

El peor

A partir de esa cita, todo fue hacia abajo, con partido frente a la Cultural Leonesa en el ‘limbo’, porque hubo cierta igualdad, aunque no se hicieron las cosas bien. Rematadamente mal fue el partido frente a la SDHuesca. Eso sí, el Almería aprovechó la posesión para mover el balón –sólo el Real Valladolid dio más pases que el Almería en esta segunda parte del torneo–, pero también es verdad que en todos –en los seis– el uso del cuero no repercutió en llegadas de gol.

Lo que sí es cierto, es que el equipo ha perdido agresividad en algunos de los últimos partidos, con el de Huesca y el del sábado en El Molinón como los más claros ejemplos en los últimos seis partidos. En ellos, el Almería ha ido perdiendo las buenas sensaciones de la primera parte del campeonato. Son media docena de más malas sensaciones que buenas. ¿Salvables? El partido disputado frente al Real Valladolid y la primera parte ante el Reus o la exposición en Vallecas, pero sin capacidad para ver portería rival. Esto, y no otras cosas, marcan la pésima trayectoria enlazada por la UD Almería en los últimos seis partidos.

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