UD Almería

Un nuevo Almería pasa por encima del Real Zaragoza

Un nuevo Almería pasa por encima del Real Zaragoza
JOSÉ LUIS MATARÍN

Los rojiblancos, de la mano de Fran Fernández, ganan por goles y sensaciones

JUANJO AGUILERAAlmería

El día de los milagros echó a la papelera ‘el día de la marmota’. De un plumazo o con tres golazos, el Almería convirtió en un equipo vulnerable a un Real Zaragoza que llegó al Juegos Mediterráneos con una racha para temer –sólo había perdido uno de los últimos nueve partidos– y con casi todo a favor ante un equipo rojiblanco que llevaba ocho sin ganar y con sólo un gol a favor. Pero esto del fútbol es tan loco que lo que ayer era malo, hoy es brillante. Y por arte de magia –no sólo la que pueda tener José Ángel Pozo, que la tiene–, el conjunto rojiblanco fue un equipo con armazón, como si llevara el escudo de la Champions en un hombro, un conjunto con alma seis días después de ser un ‘equipo de desalmados’.

3 UD Almería

René; Marco Motta, Lucien Owona, Jorge Morcillo, Nano; Mandi, Rubén Alcaraz; Fran Rodríguez, Pozo (Álex Corredera, m. 87), Gaspar Panadero (Fidel, m. 63), y Juan Muñoz (Hicham, m. 76).

0 Real Zaragoza

Cristian Álvarez; Delmás, Grippo, Mikel González, Ángel; Guti (Eguaras, m. 66), Zapater; Febas, Pombo (Alain, m. 83), Gaizka Toquero (Buff, m. 83), y Borja Iglesias.

goles
1-0, m. 42: Falta botada por Pozo hacia la banda derecha, aparece Fran Fernández y marca por la escuadra. 2-0, m. 79: Pase de Pozo a la frontal para Rubén Alcaraz, que dispara y bate a Cristian Álvarez. 3-0, m. 93: Balón que controla Rubén Alcaraz en el centro del campo, ve a Cristian Álvarez adelantado y lanza un zapatazo que supera al meta maño.
Árbitro
Ocón Arráiz, perteneciente al colegio riojano. Amonestó a Jorge Morcillo (m. 67) y Owona (m. 73), de la UD Almería, y a Grippo (m. 46) y Delmás (m. 56), del Real Zaragoza.
incidencias
Liga 1|2|3:Partido correspondiente a la decimoquinta jornada del Campeonato de Liga de Segunda A celebrado en el Estadio de los Juegos Mediterráneos, ante 5.209 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Marco Bruscolotti , abonado de la UD Almería fallecido recientemente. Ambos equipos portaron camisetas con mensaje en contra de la violencia de género.
la grada
Perdona, pero no olvida: Siempre con el equipo, aunque silbó la salida al terreno de juego de Fidel. Sin embargo, sí alabó a Juan Muñoz, que hizo un gran partido. Así sí.

Ganó los duelos individuales, manejó el partido, no dominó el balón, pero sí el juego porque en el césped del Estadio de los Juegos Mediterráneos se jugó de la forma que quiso un Almería que salió miedoso, pero que con las ocasiones de Gaspar y Pozo se quitó el miedo y se dijo para sí mismo que podía. Y vaya si pudo. De un plumazo o un zapatazo de Fran Rodríguez, el Almería marcó cuando solía encajar y se fue al vestuario ganando en el marcador y en las sensaciones. Y en la segunda parte, cuando más pesaba el balón, el césped parecía más alto y el Zaragoza tomaba aposento con la salida de Eguaras, otra vez ‘lámpara maravillosa’ de Pozo, que permitió colaborar a Rubén Alcaraz, que puso calma y, al final, la guinda con un golazo que permite dormir tranquilos a casi todos. Puede que no a quien decidió que Fran Fernández no siguiera en el banquillo. El almeriense tocó la tecla, movió jugadores, entrenó lo que tal vez no habían entrenado antes y, como ya hizo en marzo, saca al Almería de la UCI. Algo tendrá el agua, o el vino, cuando lo bendicen.

Del miedo a la ilusión

De salida, fue el Zaragoza el que tuvo el balón para tratar de romper el armazón de un Almería que presionó arriba con Pozo y Juan Muñoz y que buscó el balón en largo para evitar errores que condenaran al conjunto rojiblanco. El equipo maño tocaba el balón y salía con él controlado desde atrás. Sin embargo, el primer disparo a puerta lo hizo Gaspar en el minuto 5, en una entrada por banda izquierda que acabó con disparo por encima del larguero. Tocando, en el 7, llegó la segunda tras una larga posesión, basculando y buscando la ocasión. Acabó con disparo de Pozo, a pase de Gaspar, que atajó sin complicaciones Cristian Álvarez.

Las dos ocasiones firmadas por los rojiblancos desposeyeron de miedo al equipo de Fran Fernández, que ganó en confianza para impedir que el Real Zaragoza mantuviera el dominio que ejercía desde el comienzo del encuentro. El Almería firmaba ocasiones. En el 17, un pase en largo de Nano lo amagó Motta con calidad, el italiano se la dio a Mandi que centró y Lucien Owona, que había subido al ataque, remató de cabeza fuera.

El duelo comenzaba a igualarse. El Almería mantenía la pelea, no se dejaba sorprender por un Real Zaragoza que cuando llegaba no proponía peligro ante la meta de René, que apenas si tuvo trabajo en la primera media hora de partido, en la que el cuadro de Natxo González llegó, pero la defensa rojiblanca impidió cualquier intento de los maños.

Palmas por lanzas

En el 36, el Almería dispuso de otra ocasión, en una subida por banda izquierda que acabó llevando el balón a Rubén Alcaraz. El jugador cedido por el Girona intentó el disparo desde fuera del área y cerca estuvo de sorprender a Cristian Álvarez, que vio cómo el balón se iba por encima del larguero. Proponía más el conjunto rojiblanco, pero Gaizka Toquero, en un balón recuperado en falta sobre Fran Rodríguez en el centro del campo, mandó fuera su disparo.

Al Almería no le tembló la mano. Siguió manteniendo el duelo y mandando el partido a su terreno, un Almería distinto, con actitud y aptitud, para empujar y volcar el campo a su favor. Al Zaragoza le costaba y al Almería no. En el 42, una falta de Jorge Pombo sobre Rubén Alcaraz la puso en movimiento Pozo. Se alinearon ‘los planetas’ y el ‘mago’ se la puso perfecta a Fran Rodríguez que aprovechó el marcaje en zona del cuadro blanquillo para encontrar hueco y empalmar un derechazo de calificativo supremo para alojar el balón en el fondo de las mallas de Cristian Álvarez que no llegó a la escuadra.

El gol tocó la tecla de un Real Zaragoza que buscó la igualada, pero estuvo más cerca el 2-0 que el empate porque el intento de Ángel, a pase de Toquero, salió por la banda contraria, de cruzar tanto el balón. También lo cruzó Marco Motta, en el 45, pero el disparo del italiano no acertó con embocar en la meta maña. Se fue casi rozando la cruceta cuando Ocón Arráiz ordenaba el descanso de una primera parte marcada por acabar ganando, claro está, pero el resultado es consecuencia de cómo se hicieron las cosas en ella.

Como sucedió en la primera parte, en la segunda también fue el Almería el que lo intentó primero. Fue consecuencia de una falta que ‘marcó’ a Grippo. José Ángel Pozo puso el balón al área y Juan Muñoz, de cabeza, la mandó fuera por muy poco, cuando se cumplía el primer minuto de juego de la segunda parte. Más cerca del gol estuvo el sevillano en el 56, en una contra lanzada por Fran Rodríguez que se la dio a Muñoz para correr y plantarse solo ante Cristian Álvarez que despejó de puños el intento de vaselina del rojiblanco.

El Zaragoza fue más vertical conforme pasaban los minutos, tratando de conseguir la igualada e intentando ser dueño del centro del campo, la clave, por lo que dio entrada a Eguaras en lugar de Guti, ya que la pareja rojiblanca formada por Mandi y Rubén Alcaraz era dueña del encuentro. En el Almería se buscaba refresco con la entrada de Fidel en lugar de Gaspar.

Cuando más arreciaba

El partido se volcó en favor de un Zaragoza que empujaba y que tenía de nuevo el balón, pero no encontraba su propósito. El Almería lo intentaba a la contra y pudo hacer el segundo en el 71. La acción plantó a seis jugadores rojiblancos en el área maña. Juan Muñoz la cogió de cabeza, en la esquina derecha del área defendida por el Real Zaragoza y la puso a la escuadra. Cristian Álvarez despejó oportuno a saque de esquina.

El Zaragoza buscó el balón, lo tuvo en las cercanías del área almeriense, pero Borja Iglesias no estaba encontrando la ocasión, encimado por Owona o Morcillo, tenía que jugar con incomodidad y se quedó en las cercanías, pero nunca inquietó demasiado. El Almería, sin embargo, tenía el fuego y la capacidad que no tuvo antes. En el 80, una acción de Pozo acabó con pase del malagueño, cuando quiso, hacia donde quiso. Apareció Alcaraz que enganchó un buen disparo que batió al meta zaragocista.

El partido ya estaba acabado porque la UDAera superior, aun sin tener el cuero, a un Zaragoza incapaz de ganar los duelos individuales de los que habló Mandi el martes. Pudo acortar diferencias para meter el susto en el cuerpo, pero el disparo de Alain, en el 89, lo mandó René a córner. Poco después, el meta asistió a Alcaraz, que avanzó por el centro del campo, superó la línea, vio a Cristian Álvarez adelantado y probó fortuna. La que no tuvo antes el del Girona la encontró en el 93, con un zapatazo que puso la guinda a un partido donde se ganó por verticalidad y por otras muchas cosas como ganar los duelos, pero sobre todo por trabajo.

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