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UD Almería

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La UDA busca carácter en el mercado

Alfonso García ha apostado por plantillas con más calidad que carácter y no le ha salido bien.
Alfonso García ha apostado por plantillas con más calidad que carácter y no le ha salido bien. / IDEAL
  • El equipo ha acusado en las últimas campañas indolencia, sobre todo fuera de casa, algo que se paga muy caro en la Liga 1|2|3 y ya se intentó paliar en enero

Se podría decir que la reconstrucción comenzó en enero. Pero será en este verano cuando el Almería busque en el mercado el perfil de jugador que más está acorde a la categoría y que le ha faltado a lo largo de las dos últimas campañas. Futbolistas que puedan tener un rendimiento similar tanto fuera como en el Estadio de los Juegos Mediterráneos. Un aspecto que le permita estar en una mejor posición en la tabla clasificatoria y no estar dependiendo tanto de los puntos logrados como local. La rémora de las citas a domicilio ha estado muy cerca de condenar al club a un descenso a Segunda B en las dos últimas campañas. No en vano, en el presente ejercicio el cuadro almeriense ha sido el peor a domicilio. Ha sumado únicamente 12 puntos en los 21 partidos disputados. Curiosamente o no, las tres victorias llegaron cuando ya había pasado el mercado de enero. Es decir, con el aterrizaje ya de jugadores como Marco Motta o Borja Fernández.

Los dos pueden ser, salvando las distancias al tener que hacerse unas 15 contrataciones en este verano, el perfil de jugadores que aterrizarán en el Estadio de los Juegos Mediterráneos. No quiere decir que la dirección deportiva renuncie a la calidad, pero sí se ha demostrado que con calidad solamente lo único que ha habido en estos dos ejercicios ha sido irregularidad y sufrimiento hasta el último segundo de cada una de las dos campañas pasadas. Tampoco quiere decir que todos los que lleguen sobrepasen la treintena de años. El italiano y el gallego son dos casos de los que se suelen llamar excepcionales en un mercado, sobre todo el de invierno. Porque también llegaron otros como Henrique Sereno o Karim Yoda, rozando los 30 por arriba y por abajo, y su rendimiento, al menos en el terreno de juego, no ha sido lo que se esperaba cuando fueron contratados por la anterior dirección deportiva del conjunto almeriense.

En cuanto a números, junto al Real Oviedo, el Almería ha sido el equipo que más distancia ha tenido entre el botín logrado como local al conseguido como visitante. 27 puntos en total (39-12) que demuestran, bien a las claras, las dos caras que ha tenido el equipo a lo largo de todo el campeonato. Nivelado, en parte, en el tramo decisivo cuando se consiguieron las victorias en Lugo, Tarragona y Elche. Citas en las que se tuvo que cimentar la salvación, porque con lo hecho solamente como anfitrión no hubiera dado para conseguir la puntuación necesaria para tal fin y seguir militando un año más en la Liga de Fútbol Profesional.

De ocho a una

Una de las máximas de lo que busca el Almería en las próximas semanas tienen como ejemplo, a nivel negativo y para intentar corregirlo, a los tres jugadores que han ido ejerciendo en las posiciones de mediapunta durante la mayor parte del torneo. Sus actuaciones en el Mediterráneo les hacían ganarse su lugar fuera. Pero la distancia en el rendimiento era abismal. En el vestuario, tanto de técnicos como de los propios compañeros, la frase era similar. «Mientras que en casa encaran ocho veces, cuando jugamos fuera lo hacen una vez», decían. Y lo argumentaban con datos. Pero al no haber recambios que aportasen 'otra cosa', pues seguían jugando esperando un mejor rendimiento. O, al menos, que fuese más regular.

La mayoría de los ocho goles de Antonio Puertas han sido en el Mediterráneo. Un aspecto idéntico al de Fidel Chaves, con igual número global de tantos anotados. Pozo ha hecho lo mismo fuera que en casa, porque no ha marcado en toda la temporada. Otra gran rémora que ha tenido que padecer tanto Fernando Soriano como Luis Miguel Ramis en el ejercicio recién finalizado. En esa demarcación otro ejemplo ha sido Iago Díaz. El catalán, afincado desde pequeño en Galicia, vino procedente del Lugo como un jugador que debía ser un baluarte en la banda derecha. Dos goles en su primer partido oficial y desaparecido desde entonces. En enero fue cedido a la Cultural Leonesa.

Pero no solamente en ellos se centra toda la falta de carácter. Ximo Navarro, mientras estuvo en el lateral derecho, cambiaba en demasía su aportación en Almería o cuando se viajaba. En el Mediterráneo sus errores al subir se podían 'salvar' porque el rival podría estar pensando más en defender. Algo que tenía su punto de 'castigo' a domicilio cuando su viaje era de no retorno a la defensa. Álex Quintanilla fue expulsado en Murcia por tapar el hueco del granadino. Como así ha ocurrido en varias ocasiones. Tarjetas o goles en contra. Con la llegada de Marco Motta todo cambió.

De disfrutar a sufrir

El Almería ha querido hacer en las dos campañas anteriores un equipo que, según palabras de su presidente, «haga disfrutar y que sea dominador de los partidos. Que seamos los que tengamos la posesión y marquemos goles». Pues no ha sido así. El tipo de perfil de jugador buscado, siempre del gusto de Alfonso García, no se ha mostrado a nivel global como el dueño de la entidad pretendía para ser superior al resto de conjuntos y lograr el ascenso.

Pape Diamanka ha sido otro ejemplo de irregularidad. Estaba llamado a ser el centrocampista con llegada que diese un plus al equipo. Desde que fuera expulsado en la segunda jornada contra el Oviedo, en el Carlos Tartiere, no dio nunca su mejor rendimiento. Ha sido, además, uno de los que se ha quedado fuera de las convocatorias cuando estaban todos los medios disponibles. Borja llegó para ocupar el puesto que tenía asignado el senegalés hace ahora un año.

Para mostrar que se ha aprendido de los errores pasados más recientes, Miguel Ángel Corona, Ibán Andrés y Raúl Lozano saben que caer por una tercera vez en la misma piedra podría ser demasiado duro y casi insuperable. De ahí que, al poder hacer un cambio de ciclo en el vestuario rojiblanco, lo que se pretenda sea dotar al plantel de futbolistas que puedan tener un rendimiento similar, en positivo, a lo largo de todo el campeonato sin importar el escenario en el que se desarrolle el encuentro de turno.