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Limpieza

Pensó Soriano, al ver a los cientos de almerienses corear su nombre en la gradas del Nuevo Arcángel, que quizás sus futbolistas no fueran tan incapaces. Que solamente necesitaban a un buen entrenador, como él, para espabilar. Total, en sus cuatro partidos no se había conocido la derrota. No sólo eso, sino que habían salvado la categoría. Con él al mando, ese vestuario lucharía por cotas mayores el próximo curso. Estaba decidido: daría continuidad al grupo. Alfonso García no lo vio mal y Andrés Fernández o Ángel Luis Catalina poco tenían que opinar. Entre los cuatro, firmaron una nueva condena para todos los almerienses. Hasta 15 jugadores de esos que completaron la peor temporada de la historia del club continuaron este año como si nada hubiera sucedido. Como si ese proyecto mereciese prorrogarse.

Ahora todo es distinto. Para empezar, porque fueron muchos los aficionados que, tras el partido ante el Reus, demostraron su enorme descontento con la plantilla y la directiva rojiblancas. Nada de celebraciones, salvo algunas decenas de paripés en forma de saltos al césped. Con 13 partidos en el club, Ramis sabe lo que hay, y no parece que se vaya a dejar guiar por sentimentalismos. Su renovación es merecida, tal y como dictaminan sus números, y Lozano, su valedor, también se la ha ganado a pulso.

Tras ello, tiene que continuar una limpieza que ya ha empezado. Ximo, Puertas, Zongo, Azeez, Juanjo, Isidoro, Julián o Corona acaban contrato y parece que no continuarán. Son varios, pero insuficientes. Este bloque ha completado dos años insufribles que no admiten término medio. La afición está harta. No derramará una lágrima por casi ninguno de estos futbolistas. Todos pertenecen a la época negra del club y, aunque los hay, son pocos los se han ganado una nueva oportunidad. La dinámica negativa del vestuario sólo se terminará con nuevas caras que empiecen desde cero. No se puede cometer el error de repetir con 15 futbolistas. Llevamos cuatro años jugando con fuego.