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Seis años sin vivir un partido tranquilo

El Almería vivirá de nuevo una última jornada de tensión. En la imagen, Morcillo llora tras la permanencia conseguida ante el Córdoba CF en 2016.
El Almería vivirá de nuevo una última jornada de tensión. En la imagen, Morcillo llora tras la permanencia conseguida ante el Córdoba CF en 2016. / AGENCIA LOF
  • El Almería sigue 'abonado' a jugarse todo a una carta en una última jornada en la que nunca ha cambiado de posición

Pocos equipos hay, por no decir ninguno, que dejan tanto todo para el último día como la UDA. Al menos, en los seis últimos años. Desde que en 2011 sufrieran su primer descenso de Primera antes de la última jornada, el conjunto rojiblanco ha estado durante todos estos años pendiente de lo que sucedía en el partido que ponía fin a un ejercicio para saber su futuro. Y, curiosamente o no, un encuentro que no cambió absolutamente nada. El cuadro rojiblanco terminó tal y como había iniciado la jornada. Un dato al que agarrarse los actuales pupilos de Luis Miguel Ramis o, mejor dicho, los seguidores almerienses.

La de esta campaña no iba a ser diferente. Tuvieron opciones en el partido disputado en Getafe de haber vivido una cita final con una tranquilidad que ni se recuerda en el Estadio de los Juegos Mediterráneos. Hubiera sido cambiar casi la idiosincracia del Almería. Son muchos más los cursos que han terminado con la angustia del resultado final y pendiente de otros marcadores. En muy pocas ocasiones ha sucedido lo contrario. Bien es cierto que el club estuvo cinco temporadas con todo decidido antes de la última jornada. Pero de eso hace ya demasiado tiempo y parece más de un pasado muy lejano y no que fuera la primera mitad de esta última década.

De la tranquilidad...

El primer ascenso a la máxima categoría (2007) fue el inicio de un periodo en el que el Almería hacía su trabajo antes de tener que apurar al máximo. Con Unai Emery se logró subir de categoría a falta de varias jornadas para acabar la campaña. Esto permitió que los últimos encuentros se vivieran como una fiesta sin el sufrimiento de los puntos.

Algo similar ocurrió en los cuatro ejercicios que, de forma consecutiva, el equipo estuvo en Primera. Los tres iniciales fueron porque nunca se pisó el descenso y se estuvo, de una manera más o menos clara, en mitad de la tabla y logrando el objetivo de la salvación con varias semanas de antelación. La pelea era para otros. Todo cambió en el cuarto año. Cierto es que tampoco se 'sufrió' hasta el final. Porque la sentencia y el descenso estaban ya decididos y el Almería fue el peor.

... al sufrimiento constante

Fue, hasta como mínimo la próxima temporada, el último partido en el que los aficionados rojiblancos han vivido con la tranquilidad de que todo estaba hecho y comiendo pipas más que padeciendo por si un gol cambiaba el signo del futuro del equipo. Desde la 2010/2011, una vez consumado el primer descenso, en todos los encuentros ha habido algo en juego. Desde el primer minuto de la competición liguera hasta el último. Sin tregua.

Partidos, los de la última jornada, que no han cambiado nada de lo que ya se tenía o no. La primera vez fue con Esteban Vigo en el banquillo. El malagueño, tras un inicio muy malo a su llegada después de que relevara a Lucas Alcaraz en el banquillo, estuvo 'remando' para meterse en el playoff de ascenso. En el último encuentro logró la victoria (1-0 al Alcoyano), pero no pasó del séptimo puesto porque Hércules y Alcorcón ganaron, además del empate del Córdoba en Balaídos contra el Celta de Vigo.

En el segundo año en la división de plata, el Almería tuvo una cruz y una cara. En la jornada 42 debía ganar en Villarreal para subir de forma directa a Primera. Salió cruz. Los de Javi Gracia cayeron por un gol de Jonathan Pereira. Se quedaron terceros, tal y como habían llegado a esa cita. Pudieron jugar el playoff. También hasta el último minuto. Superaron en semifinales a la UD Las Palmas. En la final se impusieron al Girona. Tras el 0-1 favorable en la ida, en la vuelta, en el Mediterráneo, el marcador no cambió al que llegaba mejor y el 3-0 certificó el ascenso a Primera División, segundo en seis años y el regreso después de dos ejercicios de forma consecutiva en Segunda.

Para no bajar

Fue la última celebración (2013) por algo más que mantener lo que se tiene. Javi Gracia y los suyos 'concedieron' la alegría por alcanzar una cota mayor de la que tiene entre manos cuando se hace cargo del equipo. Desde ahí, cuatro años para celebrar como un éxito quedarse como se está. 'Virgencita, virgencita, que me quede como estoy'. Es uno de los dichos más repetidos en los cuatro últimos ejercicios. No querer más. Solamente no perder.

En dos ocasiones se pudo lograr. No así en una. La segunda en Primera División y la que mandó al equipo al descenso de categoría. En ninguna de las tres logró el triunfo el conjunto almeriense. Pero le valió con acabar con empate en las dos campañas que mantuvo el tipo. Cuando cosechó la derrota, con los otros resultados, tampoco le hubiera valido para nada un triunfo.

De forma cronológica, con Francisco en el banquillo se llegó al tramo final con el agua muy al cuello. Pero logró el plantel rojiblanco sumar tres triunfos seguidos (Espanyol, Betis y Granada). Dependían de ellos mismos para lograr la permanencia. Con un punto les tendría que valer. Se medían en el Mediterráneo al Athletic de Bilbao. Los vizcaínos podían igualar su mejor puntuación de la historia. Le valía con un punto para ser históricos. El resultado fue de empate y todos contentos. No así Osasuna que bajó. El Almería, como suele suceder, no varió su posición en la tabla.

Todo lo contrario que un año después. Francisco, Miguel Rivera y Juan Ignacio Martínez dieron paso a Sergi Barjuan. Era una misión casi imposible. La sanción de FIFA (tres puntos) pesaba como una losa. Así que se afrontó la última jornada intentando ganar al Valencia y pendiente de otros resultados. No se dieron y los valencianos se llevaron la victoria del Mediterráneo (2-3) ante un Almería que sabía que no podía sobrevivir en Primera.

El curso pasado, cuando se era el máximo favorito para el ascenso, todos vieron la última cita en Córdoba como el sitio perfecto para abandonar la categoría. Pero el pensamiento era por arriba y nunca por abajo. Al final, la lucha en el Nuevo Arcángel fue para no irse de cabeza a Segunda B. Hacía tiempo que no se finalizaba fuera de Almería una temporada. El objetivo se logró sin necesidad de ganar. El empate fue más que suficiente.

El sábado, de nuevo, todo se juega a una carta. La UDA llega fuera del descenso. ¿Repetir la historia?