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Los goles, el antídoto para el miedo

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/ UDA

  • El Almería se acerca a la salvación tras superar, con dos tantos, de Quique a un Mirandés con fútbol pero sin gol y que certifica el descenso a Segunda B

Los goles son el mejor antídoto para el miedo. Quique González, que llega a las 16 dianas, le da la vida al Almería que jugó con mucho miedo, incluso cuando hizo el primero. Y es que durante la primera media hora, hasta que el pucelano puso el gol, el Almería sufrió porque no fue capaz de embocar el tanto que diera tranquilidad. El Mirandés, con una buena propuesta, tuvo el balón, aunque no supo usarlo para crear peligro, salvo en alguna acción puntual a balón parado.

Tras el gol del pucelano, cambiaron las cosas. En la recta final, llegaron más ocasiones de gol que no entraron, aplazando la alegría para la segunda parte. En ella, la UDA jugó mejor, tuvo ocasiones y el Mirandés presionó menos con las llegadas. El hecho de estar obligado a ganar creó espacios y los de Ramis pudieron matar a la contra. Pero fue en el 81 cuando el pichichi de la UDA dio el premio a la apuesta por correr, tras tener ocasiones más claras. Lo hizo con otro gol que lo necesitaba el pucelano para que se escenificara el alivio, primero, de los rojiblancos y la tristeza, acto seguido, de un Mirandés que desciende a Segunda B.

Como la gaseosa

El Almería propuso el empuje desde el inicio, jugando en el área de un Mirandés obligado a defenderse ante el acoso del equipo de Luis Miguel Ramis, que lanzó cuatro saques de esquina en sólo tres minutos, aunque sin fortuna en la ejecución. El Mirandés se quitó la presión hacia el minuto 10 y lo intentó primero con un disparo de falta de Eguaras que atajó Casto y después con otro de Kijera.

Poco a poco, el Almería fue desdibujándose, perdiendo el control en el mediocampo y sufriendo ante un Mirandés, haciendo buen fútbol, que se hacía pronto con el balón y que manejaba el partido con triangulaciones y llegadas, poniendo las cosas muy difíciles para un Almería atenazado en su fútbol e incapaz de sacudirse el miedo con el que jugaba. En el 23, lo intentó a la contra, con una acción nacida en los pies de Pozo, pero mal finalizada por Marco Motta, que disparó cuando el malagueño estaba en mejor posición. En el 24, fue Pozo, pero su disparo lo atajó Sergio Pérez.

Parecía haber menos miedo en los rojiblancos. Curioso porque ahí nació el gol que puso a la UD Almería en ventaja. Empezó a aparecer José Ángel Pozo y, en el 28, llegó el gol en una acción de Borja Fernández, con pase hacia Antonio Puertas que la puso al área, despejó Sergio Pérez y a la media vuelta y de media chilena Quique firmó la ventaja para la UD Almería.

Menos miedo

El gol hizo daño al Mirandés, que lo acusó, pero el Almería no fue capaz de matar el partido, fallando en la llegada en el 33, en una acción de Nano y, en el 36, en un robo de balón que aprovechó Fidel para escapar y asistir a Quique González, pero el pucelano no acertó en el disparo, demasiado centrado, que no pudo sorprender a Sergio Pérez.

El Mirandés, con la victoria como único resultado válido para seguir con opciones de permanencia, no dudó en hacer buen fútbol, dejando espacios atrás, pero proponiendo. Aunque fuese a balón parado, en el 42, falló Guarrotxena el remate a una falta lanzada por Eguaras. Y el Almería acabó la primera parte en campo contrario y pudiendo hacer el segundo en el minuto 44, pero la acción de Fidel, a la contra, no la enganchó bien Quique González, cuyo disparo lo detuvo Sergio Pérez, sin dificultades, justo antes del descanso.

En la segunda parte, el Almería salió a matar el partido, a no dejar que el Mirandés, que salió sin lateral derecho por la entrada de Fofo en lugar de Carlos Moreno, creciera como tantas veces ha hecho esta temporada, que suele meterse en los partidos ante la indecisión de sus rivales. El Almería tuvo dos goles de salida. En el 48, fue consecuencia de una magnífica acción de Fidel, que habilitó a Quique, pero el pucelano, que pudo buscar a Antonio Puertas, disparó y detuvo Sergio Pérez. De todas formas, siguió insistiendo y, en el minuto 50, una acción de Fidel a la línea de fondo la tocó Antonio Puertas y Pozo, solo para marcar, la envió fuera.

El partido estaba abierto y el Mirandés, con esa propuesta de fútbol, también tenía las suyas. Urko Vera, en el 52, pudo poner las tablas, pero el disparo del delantero ferroviario lo sacó Casto con su habitual mano providencial de cada partido. Ello dio pie a que pronto, en el 57, el Mirandés metiera más presión arriba y con Fofo se colocó en el otro lateral Álex García para subir a Guarrotxena a la altura de Urko Vera.

La sentencia

El Almería intentaba aprovechar los espacios, pero no era capaz de definir ante el marco de Sergio Pérez. En el 71, la ocasión la tuvo el equipo rojiblanco que pudo matar el duelo en una acción a la contra de Borja Fernández, que pasó para Antonio Puertas, este se la puso a Fidel que se la devolvió al de Benahadux, pero el extremo rojiblanco, con todo para él, la mandó al 'muñeco'.

El fútbol fue de ida y vuelta, pero sin que se acercara con peligro al área. Sí es cierto que lo hizo el Mirandés, pero se defendió bien con acciones de Morcillo y Borja Fernández. Sin embargo, fue un balón recuperado por Fran Vélez el que generó el gol de la tranquilidad. El tarraconense se la dio a Fidel, este para Nano, que puso un centro medido y Quique González mató el partido para dar pie a eso que tiene el fútbol, la cara y la cruz. Lo bueno, que el Almería sigue vivo, lo malo es que el Mirandés, que se dejó el alma por quedarse, se despide del fútbol de plata en un partido donde los goles fueron el mejor antídoto para el miedo.