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El 'dedo' de Ramis marcará el camino a los jugadores

Quique González es el máximo goleador del Almería en las dos últimas temporadas.
Quique González es el máximo goleador del Almería en las dos últimas temporadas. / LOF
  • Quique González valora que el técnico del Almería intente 'espabilarlos' para «sacar lo mejor de todos nosotros»

La plantilla del Almería, al menos así lo está demostrando con hechos, parece que solamente da lo mejor de cada uno cuando peor están las cosas. Dicho por los propios protagonistas a lo largo de una campaña en la que han perdido ya 18 encuentros, de 39 disputados, solamente 'despiertan' cuando el rival de turno les ha dado ya el primer golpe. Con alguna excepción, curiosamente en las que ha sumado de manera más clara los tres puntos en juego. Un despertar que no les ha dado para, ni tan siquiera, igualar el partido de turno. El último ejemplo, Son Moix el pasado sábado. La peor imagen posible cuando lo tenían, en teoría, todo en su mano. Un encuentro que sigue en el ambiente. Tanto que a nadie se le escapa que lo vivido, a nivel interno, el lunes y, a nivel público, el martes viene marcado por lo sucedido frente al Real Mallorca.

Más o menos, para ponerse a pensar en el Mirandés, otra cita clave, hay que tener presente que lo vivido en tierras baleares no se puede repetir hasta el final de la temporada. En tres choques que determinarán el futuro de la entidad rojiblanca. Estar o no en la Liga de Fútbol Profesional. Con mucho en juego. Sobre todo a nivel general en el club. También a nivel individual para unos jugadores que tienen contrato con el Almería para el siguiente ejercicio. O, que también los hay, para los que acaban su vinculación como empleados de Alfonso García y pueden ir a otro destino tras haber descendido o mantenido la categoría.

Bronca de Ramis

La bronca que Luis Miguel Ramis echó a sus jugadores en el entrenamiento del martes sigue trayendo cola. En el vestuario lo ven «como algo anecdótico». No quieren ver más de lo que no pasó, según los propios profesionales, de varias frases para 'espabilar' a unos jugadores que no dieron su mejor versión contra el Real Mallorca en el último partido liguero. Unas 'palabras' que se producen en los días previos a que tengan que recibir al Mirandés, el próximo sábado (18.00 horas), en el Estadio de los Juegos Mediterráneos.

Si el martes fue Nano el que reconoció que vino bien para poder terminar de la mejor manera posible el entrenamiento, este miércoles el turno fue para Quique González. El máximo goleador del conjunto rojiblanco fue más explícito. Quería aportar tranquilidad y que no se hablase más del tema. Aunque la expresión utilizada, quizás, tuvo el efecto contrario. Al igual que el lateral malagueño aseguró, para quitar hierro, que venía bien el toque de atención, en el caso del máximo goleador dio un paso más. O una 'mano' más. Tras apuntar que es «normal» que el entrenador incentive a los suyos ante una cita tan importante como la del sábado, si es que con lo que se juegan necesitasen motivación del técnico, fue muy gráfico de lo que tiene que ser la labor del preparador de la UDA.

«Se elevó un poco la voz», reconoció sobre el momento más nombrado de los últimos meses, «pero es lo que tiene que hacer un entrenador. Meter un poco el dedo en el culo, siempre con la mejor intención, para que nosotros, que somos profesionales, demos el máximo. Al final es para el bien de nosotros». No quiso darle más vueltas. A su juicio, «algo anecdótico, sin nada raro y sin nada malo. Está para sacarnos lo mejor, que es lo que tiene que hacer».

Una forma muy clara de expresarse y de dar un tirón de orejas a sus propios compañeros por la imagen dada en Mallorca. Porque ahí no pudo parar el partido el preparador tarraconense. Porque en Son Moix los rojiblancos no dieron la sensación de saber lo que se estaban jugando. Por ello, la bronca del martes se escenificó de manera pública cuando, en privado, fue bastante más. Pero solamente se pudo ver y escuchar lo que ocurrió el martes en el campo principal del Estadio de los Juegos Mediterráneos.

Mirandés

Espera, y así lo cree, que todo lo que se está viviendo esta semana en los entrenamientos se ponga sobre el césped del Mediterráneo contra el Mirandés. Del que no se fía. Para Quique González no hay más futuro que recibir a los burgaleses. Es lo que marcará lo que resta de la temporada. De ahí que el vallisoletano se fija exclusivamente en el encuentro contra el último clasificado. «Es otro partido que tenemos que ganar sí o sí para dejar la salvación encaminada. No la lograremos matemáticamente, pero sí encarrilada». La única manera posible de ir a Getafe y recibir al Reus, en las dos últimas jornadas, dependiendo de lo que hagan los rojiblancos y no estar pendientes, como en el pasado ejercicio, de lo que suceda en su partido y en otros en la última jornada.

Del rival, pese a que ocupa la última posición, «máximo respeto». Porque «hay que respetarlo como si fuera el Levante que va primero. Aunque virtualmente estén descendidos, son profesionales. Hasta que no sean equipo de Segunda B no pararán». Así lo han ido diciendo desde tierras castellanas en el último mes. Pablo Alfaro, técnico rojillo, apuntó que «vamos a morir matando». Algo que están demostrando con el empate en Córdoba y la victoria frente al Elche, ambos a domicilio. «Han logrado puntos con jugadores expulsados y en los últimos minutos. No será un partido nada fácil».

Ponía a todos en antecedentes, tras haber sido tema muy importante de conversación en el vestuario desde que acabó el encuentro en Mallorca, no ya para poner a todos sobre aviso. Lo hizo para que la intensidad, la reclamada por Ramis ante la ausencia de la misma el martes y en Son Moix, tuviese su mejor versión en el penúltimo partido como local de esta temporada. Desde el lado rojiblanco, «se debe ver que el Almería se juega la salvación. No hay bolas extras». Algo que no sucedió en el pasado encuentro disputado en Son Moix frente al Real Mallorca. Solamente así «dependeremos de nosotros».