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Un pobre Almería cae ante un Mallorca más metido en el partido

Un pobre Almería cae ante un Mallorca más metido en el partido
  • Los rojiblancos 'tiran' 80 minutos y realizan un mal partido que rescata la obligación para lo que queda de Liga

Parece como si la UD Almería no supiera lo que se jugaba en Mallorca y el resultado es el reflejo de un partido en el que los rojiblancos entraron muy tarde al duelo, 80 minutos tarde para ser exactos. Demasiado tiempo tirado por tierra para querer ganar un partido tan importante en el que faltaron muchas cosas. Lo primero, faltó el trabajo defensivo que sí hubo en encuentros anteriores. En el Iberostar Estadio faltó también acierto, no ya en el disparo a puerta, con sólo uno entre los tres palos, sino en el pase, con demasiadas concesiones que las utilizó el Mallorca para crear miedo. La del gol del triunfo bermellón fue la primera. Brandon 'casó' dominio y merecimientos con gol, aprovechando que no había presión en la marca para marcar ante un Almería 'destrozado' que acabó dando gracias por el resultado, pero sin capacidad para mostrarse.

Incapaz de imponerse en el centro del campo, manejado por los de Barjuan, al equipo de Luis Miguel Ramis le faltó equilibrio en esa parcela, el primer paso hacia estar más cerca de la derrota. Y sin reacción en la segunda parte, vivió desequilibrado, cada vez más partido y sorprendido incluso a la contra, aún sin volcarse con la meta de Santamaría. La reacción que debió llegar antes sólo apareció cuando faltaban diez minutos para acabar. Tarde, demasiado tarde. La falta de entendimiento, que sí hubo la pasada semana frente al Numancia, no la tuvieron los rojiblancos en Palma y el abono a gozar habrá que cambiarlo por el que obliga a seguir sufriendo. ADN rojiblanco.

Acoso local

El Almería sufrió mucho en el inicio del partido, con un Mallorca volcado hacia el marco defendido por Casto y un Almería trabajando bien en el corte para despejar el peligro, pero sin capacidad para controlar el balón y hacer con él su fútbol. Este era de un Mallorca con prisa y dispuesto a sumar la victoria. En el minuto 6, estuvo cerca del gol, pero al centro de Campabadal no llegó Lago Júnior, que se pasó de frenada, y el balón fue sacado por Jorge Morcillo.

En el 10 estuvo más cerca. El juego por banda del cuadro bermellón hacía daño al equipo rojiblanco, muy preocupado de defender pero sin capacidad para acercarse al área del conjunto mallorquinista. En ese minuto, un centro de Moutinho, por banda izquierda, acabó en centro que remató Lago Júnior fuera, por poco. Y, poco a poco, cambiaron las cosas. El Almería cogió el balón y, por la izquierda, estuvo cerca del gol. Nano y Fidel se asociaron, en el 16, el malagueño centró desde la línea de fondo y Héctor Yuste, en su intento de despejar, estuvo a punto de marcar en propia meta.

Ya llovía menos, aparecía menos el Mallorca, más centrado en guardarse atrás, sobre todo como consecuencia de ese primer aviso. El Almería se anticipaba, empezaba a aparecer José Ángel Pozo y, aunque sin llegar a crear peligro, el conjunto rojiblanco se había descorsetado de la presión ejercida por los de Sergi Barjuan. El Almería jugaba bien sin balón. En un robo, cuando se cumplía la primera media hora, Fidel puso un buen balón sobre Quique González que, a la media vuelta, intentó sorprender sin éxito a Santamaría, que despejó el intento del pucelano.

Sin embargo, el Mallorca aprovechó la falta de seguridad de los rojiblancos en el centro del campo y Moutinho, que fue objeto de falta por parte de Jorge Morcillo, tuvo tiempo de asistir a Brandon que, sin oposición y desde fuera del área, lanzó un buen disparo que batió a Casto.

Este tuvo mucho trabajo, este y la defensa. El extremeño, en el 41, sacó en dos tiempos un disparo de Saúl García y se anticipó en el segundo al intento de Lago Junior que, en el 43, construyó una jugada que pudo ser la del segundo gol, pero anduvo listo Ximo Navarro para impedir el disparo de Brandon Tomas, en la última ocasión de la primera parte.

Como si no hubiera nada

Luis Miguel Ramis movió ficha de salida en la segunda, dando entrada a Diamanka en lugar de un Azeez que no estuvo fino en la primera parte, pero que no fue el único que actuó con esa falta de acierto. La imprecisión con la que actuó la UD Almería en la primera mitad no varió en la segunda. En el 50, Lago Júnior aprovechó un mal despeje de la defensa rojiblanca y su disparo, por fortuna para la UDA, se marchó fuera, a la derecha de la meta defendida por Casto.

Los rojiblancos sólo tenían a Diamanka como el creador, pero a los les faltó acierto en los metros finales, no para crear peligro, sí para llegar, que no lo hicieron, salvo Fidel, ‘desasistido’, y sin que los demás de la zona de arriba funcionaran. El Mallorca lo intentaba, ya sin tantas prisas, ante un Almería que, sin estar volcado como debía, era incapaz de salvaguardar su portería, dejando espacios que el Mallorca no fue capaz de aprovecharlos. Así, en el 59, Lago Júnior se plantó en el área y Ximo Navarro, atento, evitó el disparo final.

El gol estuvo cerca en dos ocasiones. En la primera, con una opción de Lago Júnior cortada por la defensa rojiblanca en el 69 y, en el 70, la respuesta fue en una entrada por banda derecha de Quique González cuyo disparo se fue al lateral de la red.

Ramis optó por darle un aire nuevo al partido, sentando al ausente Pozo para dar entrada a Gaspar Panadero, por si sonaba la flauta. Se intercambiaron posiciones, apareciendo primero Gaspar por detrás de Quique y después de Fidel. El Mallorca hizo todo lo contrario y trató de taparse con la entrada de Culio en lugar de Moutinho. Además de meter a Ansotegui en lugar de Brandon, con un cuarto de hora por delante.

Y el Almería dio el paso que no había dado antes. En el 79, la ocasión la tuvo Fidel, pero el onubense, que se adelantó a su marcador, no fue capaz de acertar al magnífico servicio que le dio Antonio Puertas desde la derecha. Y el propio Quique, en el 82, tuvo el empate, pero no fue capaz de controlar un buen servicio al área. La última de un partido donde el Almería mostró su ADN, el de sufrir y sufrir.