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Borja Fernández califica la situación de «muy preocupante» por la imagen dada en Córdoba

Borja Fernández, que mira Uche como controla una pelota de cabeza, ha sido el fichaje llegado en el mercado de invierno que más ha jugado.
Borja Fernández, que mira Uche como controla una pelota de cabeza, ha sido el fichaje llegado en el mercado de invierno que más ha jugado. / AGUILERA
  • El centrocampista gallego de la UDA no se cortó a la hora de reconocer que necesitaron «dos bofetones» para reaccionar en la segunda parte

Habían pasado casi 70 horas desde que la UDA cayera en Córdoba hasta que se sentó delante de los periodistas para hablar. Pero daba la sensación que no habían transcurrido ni cinco minutos desde la debacle, sobre todo en la primera mitad, en el Nuevo Arcángel. Al menos así lo demostró Borja Fernández. El mediocentro gallego seguía sin encontrar una explicación más o menos razonable sobre lo que ocurrió en tierras califales. Porque ni los propios jugadores fueron conscientes de lo que había pasado. Resúmenes y conclusiones desde fuera se pueden hacer muchas. Pero la realidad es que no supieron afrontar el encuentro. Al menos, no de la manera que cabría esperar para un equipo, y unos futbolistas, que tenía en su mano salir de la zona de descenso tras 15 jornadas metido en el fango más absoluto. El gallego fue un 'portavoz', pero podría haber subido cualquier otro (aunque no todos son lo mismo que el exGetafe) que su versión no hubiese distado en exceso de lo dicho por el fichaje llegado en el mercado de invierno que más ha jugado hasta la fecha.

Como quedó reflejado, la derrota en Córdoba sigue en el ánimo y en la mente del vestuario del Almería. Tras la vuelta este miércoles al trabajo, después de la jornada de descanso del martes, el plantel se sigue comiendo la cabeza sobre la imagen que se ofreció en un duelo ante un rival directo en la lucha por la permanencia. Los rojiblancos hicieron el peor partido en mucho tiempo, sobre todo en una primera parte que fue «muy preocupante», según sus palabras.

Muy crítico

El gallego se mostró muy crítico con el propio vestuario y analizó lo que sucedió y, espera, no se repita en las ocho jornadas que restan. Sobre todo se quejaba del cambio tras haber sumado siete puntos de los nueve últimos y ver en el horizonte más cercano la opción de salir de los puestos de descenso. «Estábamos todos muy eufóricos con esas dos victorias seguidas, por la línea del equipo y, también, por la remontada ante el Real Zaragoza». Así que la derrota dejó la sensación de «habernos llevado un chasco todos. Nosotros, la afición y la gente del club».

Intentaba encontrar explicación y sigue sin lograrlo. «Dentro del campo me pareció que estábamos viviendo momentos complicados. Queríamos ayudar pero, por unas circunstancias o por otras, nos veíamos desbordados». Principalmente en una nefasta primera mitad. Así que tuvo que llegar el descanso. Ante la imposibilidad de que hubiera un tiempo muerto, como en otros deportes, para cortar ritmo y corregir errores, el calvario duró 45 minutos. Hasta que en el intermedio se produjo la reacción, aunque no sirviera ni para empatar. «Nos vino muy bien el descanso. Sobre todo por la charla del míster, por lo que nos dijo y, aparte de motivarnos, por los dos bofetones que nos dio para salir muy bien y con las ideas más claras». Expresión muy gráfica y que dejaba bien a las claras el mal que arrastró el plantel durante el primer periodo en Córdoba.

No quiso señalar a nadie para hablar del mal que ya viene teniendo el equipo desde hace demasiado tiempo. Fue algo colectivo. «Hablo como equipo, no digo de uno de yo sí o yo no, en esos momentos se veía que en ellos se notaba lo que se jugaban y en nosotros no. No me gustaba lo que estaba pasando». Un mal que ya sufrieron contra el Real Zaragoza, «pero en Córdoba ha sido la vez que más ha durado, toda la primera parte», al menos en los dos meses desde que está en Almería.

Deseaba que fuese solamente ese momento y que haya servido, de una vez, como lección para encarar de la mejor manera el tramo final de la temporada. Desde que llegó en enero, «en otros partidos ves al equipo que vuela, que va de un lado para otro, que no roba el balón pero vuelve y se coloca». Algo que no sucedió en el Nuevo Arcángel. Lo que se traduce en que, a su juicio, «sí es preocupante».

Esa preocupación llegaba por la falta de intensidad en los inicios de partido y que está condenando, como en Córdoba, a que el equipo rojiblanco tenga que intentar la remontada y, en la mayoría de las ocasiones, no logra. Quizás fue la palabra que más repitió en su comparecencia de prensa. En casi todas las respuestas, por pregunta o porque en el comentario le salía, la palabra intensidad aparecía una y otra vez. Pero, al ser en modo negativo, por la ausencia de la misma.

Al hilo, Borja Fernández ya puso su mente en el choque frente al Sevilla Atlético del domingo. Un encuentro «imprevisible» por ser ante un filial. «Nunca se sabes el partido que puede ser cuando te enfrentas a un filial. Pero lo que sí hay que demostrarles es que nosotros nos jugamos mucho más que ellos y que estamos en casa. No hablo de ser antideportivos. Lo digo, otra vez, por la intensidad que debemos poner sobre el campo».

Banquillo

Solamente así tendrán más opciones de hacer bueno lo ensayado durante la semana. Porque Borja Fernández pasa por ser uno de los más veteranos de la plantilla. Por tanto, ha visto mucho en el mundo del fútbol. También entrenadores de todo tipo y condición. Por sus palabras se desprende que quiere restar parte de responsabilidad a Luis Miguel Ramis, pese a los cambios en el esquema, de la derrota en Córdoba. «Un entrenador es la parte más importante de un equipo, pero lo hacemos bueno o malo los jugadores. Nosotros tenemos que creer en las ideas que nos transmite. Si llegas al campo y no pones la intensidad o no haces lo que te han pedido, pues el entrenador, por muy buenas ideas que tenga o por mucho que nos exprima, al final somos los futbolistas los que tenemos que dar el paso adelante». Un aviso para todos.