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«Hay que agachar la cabeza»

«Hay que agachar la cabeza»
  • La plantilla jugó el peor partido de la era Ramis y lo reconocieron al final del encuentro

El Almería falló y los jugadores lo sabían. Así se notó en la zona mixta del Nuevo Arcángel de Córdoba. Porque tenían en su mano, por segunda semana consecutiva, salir de los puestos de descenso. Y no pudieron. Más por errores del propio cuadro rojiblanco que por deméritos de un Córdoba que, estando en una mala situación y dinámica, pudieron ganaron a los almerienses con un tanto de Markovic en los primeros minutos, como otras tantas veces, y que no hubo, como sí frente al Real Zaragoza una semana antes, la posibilidad de haber, como mínimo, igualado la contienda. Con el empate tampoco se habría salido del descenso, pero sí que el club blanquiverde no habría sumado tres puntos y meter cuatro de distancia con la zona de quema absoluta.

No hubo que ‘presionar’ mucho a los jugadores entrenados por Luis Miguel Ramis para que expresasen la impresión que se llevaron todos los que vieron el encuentro de ayer entre ambos conjuntos. Sin intensidad, sin saber que el partido había comenzado hasta muchos minutos después de la hora prevista para su inicio, con poca presencia en ataque y con futbolistas que ayer perdieron una gran oportunidad de demostrarle al preparador que, sin necesidad de bajas por lesión o sanción, pueden tener su puesto en el equipo titular. Solamente cuando vieron que el reloj corría y un el más joven estaba en el terreno de juego (Gaspar) dio la sensación que sirvió para que los otros intentaran no quedar tan retratados por lo visto en el primer periodo que fue de lo peor de la UDA en esta campaña. Los rojiblancos daban la sensación de haber retrocedido varios peldaños que, desde hace casi dos meses, parecía que habían recuperado. Nada de nada en la mayor parte del encuentro.

Marco Motta

Entre los futbolistas que ayer dieron la cara en el Nuevo Arcángel, como siempre desde que llegó al Almería en el mercado de invierno, fue Marco Motta. El italiano fue de los primeros, por no decir el primero, en salir del vestuario. Para dar su opinión, como la de todos, de lo vivido en el Nuevo Arcángel y, casi, pedir perdón a los aficionados rojiblancos que se dieron cita en la capital cordobesa. Para el transalpino, «la derrota es bastante dura». Porque, a su juicio, «era un partido que se podía ganar y empatar. He salido del vestuario porque quiero que llegue ya el próximo domingo», dijo el lateral que ayer jugó hasta de interior en los minutos finales de la primera parte.

En su resumen del encuentro, no quiso ‘paños calientes’ ni nada por el estilo. «Hemos empezado muy mal. Encajamos un gol muy evitable», tras unos primeros minutos nefastos y en los que no podían superar ningún duelo directo a su oponente que se veía superior ante un rival que seguía sin aparecer. Cuando sí mostraron una mejor cara, «no llegaron los goles y tenemos que trabajar todos juntos». Es una de sus máximas y que ha ido repitiendo esta misma semana pasada, en los días previos al encuentro, en rueda de prensa. Para que la situación mejore, la teoría es muy clara para Motta. «Agachar la cabeza. Hablar muy poco y hacer lo que tenemos que hacer para mejorar». Trabajo, trabajo y trabajo.

Lo siguiente será, el domingo a las seis de la tarde, en el Estadio de los Juegos Mediterráneos frente a un Sevilla Atlético que ayer ganó por 6-2 al Real Valladolid. No tienen mucho más margen de pérdida de puntos tras haberle dado ayer vida al Córdoba. Sin lugar a duda, otro encuentro en el que está prohibido no ganar. La obligación se cierne sobre los rojiblancos de nuevo. «Cada partido es una final. Estaremos ante nuestra afición. Hoy –por ayer– nos han apoyado y no hemos respondido con una victoria».

Pese a que se le preguntó por la actuación del colegiado, Marco Motta quiso más hacer autocrítica que mirar en lo que hicieron los que ayer vestían con camiseta amarilla. «No me gusta hablar de los árbitros. Todos podemos tener errores y equivocarse en un partido».

Nano

Si Marco Motta había sido claro en su exposición sobre lo vivido en el Nuevo Arcángel, su compañero Nano no se quedó a la zaga. Más bien, fue en la línea dura de lo que el Almería había dejado escapar y la vida que le había dado al Córdoba, cuando en la tierra califal, antes de iniciarse el encuentro, tenían la mente más en que caerían a puestos de descenso que ver que tras él se pondrían distancia con los cuatro últimos.

«No hemos salido como debíamos y no merecimos puntuar. Así no podemos afrontar los partidos porque perdemos buenas oportunidades de salir del descenso». En concreto, dos seguidas.

Un punto de los últimos seis que han impedido a los de Luis Miguel Ramis poder meter a más equipos por debajo suyo y no ver que los de arriba se distancian. Ni tan siquiera fue consuelo el haber mantenido el golaveraje con el cuadro cordobés, tras haber ganado 3-1 en la primera vuelta y haber caído ayer por la mínima.

La queja de Nano se centró en el inicio del partido. Un comienzo nefasto de los rojiblancos, tal y como reconoció el malagueño. Así llegó el tanto del Córdoba. Un mal endémico de este equipo a lo largo de la campaña. «Hasta que no nos hacen un gol parece que no reaccionamos. Así es muy difícil. Ha sido una primera parte en la que no hemos estado bien».

La segunda parte fue algo mejor. Tras pasar por vestuarios y hacer algunos cambios. Nano tampoco quiso sacar pecho del segundo periodo, porque no les dio para ni tan siquiera que el cancerbero cordobés fuera el mejor de los suyos. «Lo único positivo es que reaccionamos en la segunda parte, pero no fue suficiente», dijo el ‘21’.