Ideal

UD Almería
Marco Motta se ha hecho con un hueco en el equipo titular de Luis Miguel Ramis.
Marco Motta se ha hecho con un hueco en el equipo titular de Luis Miguel Ramis.

UD ALMERÍA

«La reacción del equipo ha sido buena pero la situación es la misma y estamos en descenso»

  • Marco Motta da una lección de realidad sobre la actualidad del Almería y solamente pide salir a ganar en Córdoba

Marco Motta representa, junto a Borja Fernández, lo que el anterior cuerpo técnico buscaba en el mercado de invierno. En el caso del italiano, curiosamente, no lo encontraron, porque fue él el que se ofreció para jugar en la UDA, tras pasar una prueba que duró tres semanas. Ahora es Luis Miguel Ramis el que lo está pudiendo disfrutar en el lateral derecho, tras haberlo hecho Fran Fernández en los dos partidos que estuvo al frente del primer equipo rojiblanco.

El exJuventus de Turín fue el que habló ayer tras el entrenamiento celebrado en el campo principal del Estadio de los Juegos Mediterráneos. Y, como ha hecho desde que aterrizó en Almería, mostrando dos aspectos clave en un jugador: profesionalidad y tener los pies en el suelo. Lo primero lo lleva repitiendo y demostrando desde el primer día que probó a las órdenes de Fernando Soriano tras haber estado ocho meses sin jugar un encuentro oficial. Lo segundo, para dejar claro que el plantel no ha hecho absolutamente nada. Ni tan siquiera en los últimos tres partidos que les ha permitido sumar siete puntos de los nueve disputados. Su reflexión era mirando la clasificación.

La que marca que siguen en puesto de descenso, pese a que han recortado puntos en relación a otros equipos que están fuera de la zona de quema. «Pero hay que hacer mucho más», dijo el transalpino. En su intervención, nada de lanzar las campanas al aire porque hayan obtenido 11 puntos de los últimos 18 disputados. Nada de creer que son ahora mejores porque hayan sumado solamente una derrota en los seis encuentros que han jugado desde la marcha de Fernando Soriano y Andrés Fernández en la dirección deportiva.

Ni tan siquiera le da la razón a los que piensan que un empate en Córdoba puede ser bueno, por seguir a un punto de los blanquiverdes y ganarles el golaveraje particular. Nada de nada. «Tenemos que ir a ganar todos los partidos. No nos vale otra», insistió una y otra vez en un casi perfecto castellano producto de que su pareja es de Águilas. De ahí que quisiera jugar en un club como la UDA en el pasado mercado de invierno.

Se le preguntó por todo lo bueno que viene ofreciendo el equipo, en cuanto a puntos y sensaciones, en las últimas semanas. No quiso negar la realidad. Pero sí que fue claro sobre la otra realidad. La global y que es el cómputo de toda la temporada. Tanto en el seno del Almería como en la del resto de equipos que militan en la Liga 1|2|3. «Puedo transmitir cosas muy simples», en referencia a su análisis de lo que se está viviendo dentro del vestuario. «Ahora todo el mundo dice lo que ha mirado, como yo también lo digo». Esa mirada y pensamiento determina que el equipo «está bien, el equipo ha ganado y el equipo ha tenido una reacción muy buena». Hasta ahí, todos pueden tener la misma opinión de lo sucedido.

Hacerse una pregunta

En ese punto, Marco Motta quiere pararse y hacerse una pregunta. Más bien, hacerla para que se conteste con lo que, a día de hoy, marca la clasificación. «Pero, al final, ¿qué cambió? Nada», dijo el '7' de la UDA desde final de enero. Porque «la situación es la misma. Si hoy terminara la competición, estamos en el sitio que ni yo, ni los compañeros, ni nadie del ambiente quiere ver al Almería». No hizo falta que terminara la frase con la palabra descenso porque es lo que está marcando al equipo desde hace cuatro jornadas, con dos salvaciones en el último instante y una pérdida de categoría hace ahora dos años.

A su juicio, el plantel no debe tampoco ser el que saque pecho. Más bien, cortar cualquier atisbo de euforia que pueda haber. No se refería a que el pesimismo sobrevuele por el Estadio de los Juegos Mediterráneos. Pero sí que todos tengan muy claro que no se ha hecho nada. Que el déficit sigue presente y no se ha superado nada. De ahí que pida a los suyos «trabajar sin hablar mucho».