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UD Almería

El Almería aprende a sufrir para bendecir el final

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/ AGENCIA LOF

  • Kalu Uche marca en su primer partido como titular y permite soñar

El Almería ha demostrado haber empezado ahora a saber competir. El equipo rojiblanco obtuvo en el Nou Estadi el premio al riesgo que requería el partido, donde la necesidad de ganar era perentoria para los de Ramis, más allá que la victoria de la semana pasada frente al Alcorcón era un primer paso. Pero la competición obliga a seguir dando pasos en firme. El logrado en Tarragona no saca al equipo del descenso, pero le mete de lleno en una pelea de la que parecía desahuciado sólo cinco jornadas antes.

El equipo logra una victoria por convicción y por un planteamiento inteligente, un partido completo, que comenzó con la presencia de Kalu Uche en el once y que respondió con un gol que sabe a gloria, sufriendo, pero sobre todo incomodando a un Nàstic que no fue rival porque el Almería no le dejó competir, que se precipitó a la par que el Almería crecía. Lo hizo antes y después de gol, donde aplicó tranquilidad para, pese a quedar más de 20 minutos, no dejar que se jugara, adueñándose del balón hasta terminar el partido victorioso.

Declaración de intenciones

El Almería comenzó dispuesto a hacer daño a un Nàstic que dejaba el balón a los rojiblancos. Toda una declaración de intenciones de los de Luis Miguel Ramis, metidos en campo contrario y presentando susu intenciones de ir a por el partido. Por banda izquierda, el Almería tuvo el primer acercamiento en el minuto 2, forzando un córner que dio pie a ese primer disparo de los de Ramis. Fue en la continuación, con pase de Fidel que prolongó Joaquín de cabeza y Kalu Uche, a la media vuelta, remató, pero Reina logró despejar el peligro. Una acción que en su segunda entrega permitiría el gol de la victoria.

El Almería jugaba cómodo y el Nàstic se aproximaba sin ocasionar acciones de peligro para la meta defendida por Casto. Los rojiblancos, seguros en defensa, no permitían al cuadro tarraconense jugar cómodo en ataque, como sí lo hacía el Almería. Uche, en el 12, se metió entre los centrales y buscó batir de vaselina a Reina, que atajó el balón casi en la escuadra.

El Nàstic, sin embargo, tiró de velocidad y calidad para llegar por primera vez con claridad al área del cuadro rojiblanco. Tejera y Stephane Emaná llegaron en igualdad con los centrales del Almería al área de Casto y el balón del primero para el camerunés lo mandó este fuera, tras golpear mal, como también lo hizo Suzuki al rematar, en el 17, una falta botada por Tejera. Pese a ese par de llegadas, lo cierto es que el equipo rojiblanco era el que manejaba el balón, con posesión en campo contrario e inquietando con llegadas a las que le faltó el acierto en el último pase o en el disparo, casi siempre entrando por banda izquierda.

En el minuto 36, el Nàstic volvió a buscar el gol. La acción fue de Gerard Valentín, al que no encimó bien Fidel, y el lateral tarraconense buscó la portería de Casto, pero no pensó que el extremeño estaba bajo palos para meter una mano espectacular que mandó el balón a saque de esquina.

Otra vez, mando

El inicio de la segunda parte no fue diferente. Siguió insistiendo y, en el 48, un centro de Antonio Puertas lo mandó Iago Bouzón a córner, adelantándose al remate de Quique y, a la salida, el Almería tuvo otra ocasión, firmada, como en la primera parte, por Kalu Uche. Sacó el córner Fidel, tocó de cabeza Manu Barreiro y le cayó al nigeriano que la mandó al palo izquierdo de la meta defendida por Reina.

El partido quedó 'parado', con mucho balón en el centro del campo y, de vez en cuando, intento tarraconense que, en el 59, disparó por medio de Tejera buscando la portería de Casto, que se encargó, como en la primera parte, de despejar el peligroso disparo del jugador granota.

Pese a ello, el cuadro almeriense era el que tenía el partido controlado. Sólo le faltaba el acierto en el último pase. Siguió empujando y haciendo daño al conjunto tarraconense, que sólo tenía opciones de defenderse. A los rojiblancos, ayer de azul eléctrico, tal vez tenían la única deficiencia del desacierto en el remate final o en el pase.

El que la sigue...

Sin embargo, el premio lo merecía el equipo rojiblanco que buscó el gol con más convicción que un Nàstic al que los cuatro puntos de diferencia sobre los de Ramis le permitía incluso no arriesgar dand por buenas las tablas. Perone mandó a córner un centro de Fidel y el onubense lo puso de nuevo en movimiento, en el minuto 71, para madarlo al segundo palo, allí tocó el almeriense Joaquín de cabeza, dentro del área pequeña al segundo palo, y Kalu Uche, también con la testa, puso al Almería por delante en el marcador.

El Nàstic, que había metido antes del gol a Juan Muñiz para tratar de aprovechar las acciones a balón parado, empezó a empujar tras el gol, pero sin la convicción necesaria, tal vez 'obstaculizado' por ese letargo del que hizo gala en los 70 minutos anteriores. En el 81, Juan Muñiz lanzó una falta cometida por Borja Fernández y Casto se encargó de meter una mano perfecta que mandó el balón a saque de esquina para entrar en una fase en la que el Almería supo parar el partido y dejar que pasaran los minutos, mientras el equipo de Juan Merino se precipitaba con el balón, incapaz de encontrar cómo hacerle daño a un Almería que se defendía y bien y que miraba seguro al final del partido en un partido en el que aprendió a sufrir para bendecir el pitido final.

Este no saca al Almería del descenso, pero le da sensaciones para creer en el primer duelo de Kalu Uche como titular y en otro partido de Casto, espectacular bajo los palos.

Se puede seguir soñando.