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Ramis quiere un equipo 'letrado'

El técnico de la UD Almería, Luis Miguel Ramis, hace indicaciones a sus jugadores durante el entrenamiento.
El técnico de la UD Almería, Luis Miguel Ramis, hace indicaciones a sus jugadores durante el entrenamiento. / J. J. A.
  • El técnico de la UDA ve fundamentales «el carácter, la contundencia y la garra; nosotros lo vamos a tener también sin ninguna duda, pero tenemos que ser capaces de hacerlo más minutos»

Alfabeto, avezado en la lectura de los partidos. Así quiere Ramis a su equipo para mañana y aumentando sus conocimientos para lo que queda. Y es que no cabe duda que es una necesidad con vistas a lo que hay en un camino, en el que los rojiblancos disputarán once partidos y muchos 'mini-partidos' «y cada uno con unas circunstancias diferentes y encima que van cambiando en función de lo que vaya sucediendo, con lo cual son muchísimos los conceptos que hay que manejar en un partido para saber leerlo».

En ese sentido, el técnico pidió continuidad para «hacerlo durante más minutos» y sin agarrarse a los resultados. El pasado sábado se sumó una victoria importante frente al Alcorcón que no debe desembocar en euforia desmedida. «Los resultados duran lo que duran. Está bien, disfrutamos de la victoria, pero tenemos que mirar un poco más profundamente y saber que ni está todo decidido y que hay mucho por disputar todavía y por competir». Por eso, está tranquilo, por el conocimiento de sus jugadores ante lo que hay en juego. «El equipo está bastante centrado, sabe que necesita puntos, mejorar y no ha habido todos los jugadores han estado durante la semana con los pies en el suelo, trabajando, atendiendo, concentrados y mirando hacia delante».

Las mini-guerras

El partido de mañana esconde muchas cosas. «Dentro de un partido hay muchísimos mini-partidos y cada uno con unas circunstancias diferentes y encima que van cambiando en función de lo que vaya sucediendo, con lo cual son muchísimos los conceptos que hay que manejar en un partido para saber leerlo», expuso el técnico ayer, con cautela, pero conocedor de lo que tiene entre manos. «Tengo un grupo de jugadores inteligentes que piensa y que sabe cómo reaccionar ante cualquier situación del juego y eso es muy importante».

De todas formas, avisó de lo que quiere. «Quiero un equipo que sepa leer qué necesita el partido y muchas veces eso empieza a suceder en el minuto cinco y a veces en el 60 por cómo derivan las circunstancias del partido, por las decisiones arbitrales, por cómo vienen los goles. Hay que saber reconocer todos esos momentos de debilidad del rival y aprovecharlos».

El de mañana es de esos escogidos, pero no más que otros anteriormente celebrados. Sí que lo mismo se expone más porque el tramo final de la competición siempre requiere de aplicar las prestaciones necesarias para sacarlo adelante. «Ese va a ser un denominador común de aquí a final de temporada. Todos los equipos van a mostrar carácter, contundencia, garra. Nosotros eso lo vamos a tener también sin ninguna duda, pero tenemos que ser capaces de hacerlo durante más minutos». Sin embargo, lo importante para él no es sólo mostrarlo. «Hablar de la continuidad en todas las cosas que hacemos bien y cada vez sumando más minutos de calidad, pero con el denominador común de la intensidad, de los ritmos, de la concentración, del carácter, porque el rival lo va a poner. Si no igualas eso o no lo superas es todo muy difícil, pero el equipo está preparado para hacerlo y quiere hacerlo, que es lo que a mí me tranquiliza más».

Cómo ir

A la hora de afrontar un partido como el de mañana, la fe es esencial, como también lo es andar desprovistos de euforias. Lo primero es consecuencia de lo sucedido en las últimas citas. «Los resultados duran lo que duran. Está bien, disfrutamos de la victoria, pero tenemos que mirar un poco más profundamente y saber que ni está todo decidido y que hay mucho por disputar todavía y por competir».

No quería euforias para la cita de mañana. «Vuelvo a insistir en no precipitar en cualquiera de los casos. No me veréis nunca esconderme ni detrás de la derrota ni detrás de la victoria. Intento que los chicos vayan teniendo una línea de continuidad que les haga ganar en confianza, que tengan fe en lo que trabajamos y creemos, que es la vía para conseguir resultados. No es una fórmula mágica, pero creemos que es la vía para competir y llegar a los partidos con la máxima concentración».

En cuanto a pavonearse por ganar el sábado, no consideró que exista una euforia desmedida. «Los jugadores estaban muy contentos porque sienten también que todo el trabajo que estamos haciendo ha tenido recompensa y la mejor recompensa en el fútbol es hacer goles y ganar los partidos. Eso recompensa y reconforta el trabajo semanal. Uno reconoce que lo que hace entre semana sirve el domingo».

Pero, aunque no se gane, el entrenador de la UD Almería tenía ayer motivos para que el trabajo fuese bueno, aunque no se ganara. «Hay que reconocerlo también en la derrota. El partido anterior perdimos, pero hicimos muchas cosas bien para no haberlo hecho, pero el equipo está bastante centrado, sabe que necesita puntos, mejorar. Todos los jugadores han estado durante la semana con los pies en el suelo, trabajando, atendiendo, concentrados y mirando hacia delante».

En el interior

De todas formas, esas son formas que envuelven un partido. En el interior debe estar la intensidad. No comparó con el pasado. «No vengo a hacer valoraciones del pasado, no tengo tiempo. No os debería extrañar tanto, no es nada especial, ni es nada particular mío que el equipo trabaje con intensidad. Muchos equipos lo hacen con intensidad y ese es uno de los denominadores comunes que debe tener un equipo profesional y seguro que lo han tenido durante el año. Estoy tratando que esa intensidad tenga continuidad y tenga calidad en el juego y criterio».

El otro aspecto viene de la mano y es ser competitivos. «Eso tratamos, que el jugador y el equipo tengan las ideas claras es uno de los puntos de base de partida muy importantes porque les genera confianza. Fidel dijo el otro día lo del 80-20 y no le falta mucha razón. Parece que cuando todo fluye, hay fútbol, tienes el balón y vas ganando, puedes jugar dos partidos seguidos, sin embargo cuando no es así lo que quiere es que termine cuanto antes».

En ese sentido, el técnico tarraconense de la UD Almería buscaba un objetivo que no era otro que «tratar generar que ellos -en referencia a los futbolistas- se diviertan y que digan que no pare esto, que el descuento en vez de un problema sea todo lo contrario. Eso son señales de que el equipo se siente a gusto. Trato que eso suceda, pero eso cuesta mucho esfuerzo y es el que estamos tratando de que reconozcan y lo están haciendo».

Un partido más

El lugar de procedencia no es un valor a tener en cuenta cuando hay fútbol. Los sentimientos quedan en el vestuario y no afloran. Es lo que le pasa a Ramis, que vuelve a su ciudad. Por tanto, no es un partido especial, salvo «por la necesidad de los puntos, principalmente. Es mi ciudad natal, me crié como niño allí y donde a mí me tratan bien como en otras ciudades o equipos en los que he estado. Estoy agradecido, además se le suma que es mi ciudad natal».

Lo importante para él no es eso. «Yo defiendo ahora profesionalmente al Almería y en ese sentido poco más hay que decir. Cuando pita el árbitro todos nos olvidamos de quién tenemos enfrente. Cuántas veces hemos jugado contra hermanos, contra compañeros o amigos. Somos profesionales, cada uno defenderemos lo nuestro», explicó, con la advertencia de que «saldremos a ganar los dos equipos. Yo lo primero que deseo es que el Almería mire hacia arriba y no mire hacia abajo y por supuesto deseo que el Nàstic también tenga la posibilidad a final de Liga de poder salvarse».

Por lo pronto, ambos van a trabajar por ganar. El Almería se encontrará con un rival que ha cambiado su estilo y que busca crecer desde el hecho de mantener la puerta a cero. Ramis, de todas formas, destacó que el Nàstic «es un equipo que tiene muchísimos jugadores de calidad y con un potencial ofensivo importante. La llegada del entrenador les ha dado carácter, les ha dado competición, orden». Consideró que sus jugadores «tienen las ideas claras y eso es un punto de partida muy importante para despegar, lo han hecho y eso les da confianza».

El rojiblanco tenía claro que se puede ganar mañana porque «tienen sus puntos débiles, como todos los equipos, que nosotros trataremos de aprovechar, pero sin esperar a nada, tratando de hacer un partido competitivo, tratando de hacer bien las cosas, de jugar al fútbol, de generar fútbol y situaciones de gol, que es como se ganan los partidos».

Dijo con firmeza que todos en la plantilla acuden a la cita en el Nou Estadi con la «máxima positividad, máxima ilusión. El trabajo de los chicos es extraordinario, el ambiente es bueno, trabajan bien, entienden bien todo. Vamos a un partido en el que el rival nos va a exigir mucho, pero nosotros también vamos a tratar de dificultarles mucho».