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La herencia de Soriano

La herencia de Soriano
  • El técnico, en la banda, se limitaba a observar, sin dar ni una sola pauta, cómo sus jugadores desarrollaban partidillos que se repetían día tras día y en los que el sacrificio brillaba por su ausencia

Ahora que está tan de moda hablar de la herencia, gracias a ese Impuesto de Sucesiones que los andaluces tenemos que soportar, es de recibo analizar un legado que se puso de manifiesto el domingo en el Estadio Mediterráneo y que para los almeriensistas es más que preocupante: el de Fernando Soriano.

Fuimos varios los miembros de la prensa local que denunciamos la falta de intensidad que se palpaba en los entrenamientos del maño. El técnico, en la banda, se limitaba a observar, sin dar ni una sola pauta, cómo sus jugadores desarrollaban partidillos que se repetían día tras día y en los que el sacrificio brillaba por su ausencia. Aunque el club, en un nuevo movimiento de torpeza, nos afeó a través de sus medios oficiales el cuestionar el desempeño de Soriano, esa falta de trabajo se estaba reflejando por sí sola en la escasez de puntos y en el mal juego del equipo durante los encuentros. Ahora, para colmo, está brotando en forma de un pésimo estado físico de la plantilla que Fran Fernández ya se ha encargado de denunciar en sala de prensa. No es de recibo que, a falta de 13 partidos aún para que acabe la temporada, futbolistas jóvenes y sin competición entre semana no sean capaces de soportar 90 minutos de juego.

Pero esto no es todo. Fran Fernández también reconoció que la falta de confianza de sus jugadores está siendo un lastre. El pelotazo que dio Isidoro en el último córner ante el Huesca, con el único afán de quitarse el balón de encima pese a que tenía opciones claras y sencillas de pase, es buena muestra del miedo que siguen teniendo los jugadores a cometer errores. La mala dinámica con Soriano continúa presente en este sentido, pese al subidón que debió suponer la victoria en Lugo.

Queda tiempo para darle la vuelta a esta situación, pero esta herencia es un lastre al que hay que hacer frente en este tramo final de curso. La etapa de Soriano fue terrible. Y resulta que los que denunciábamos que se estaba alargando demasiado no íbamos contra los intereses del club.