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UD Almería
Quique celebra un gol en el partido ante el Real Oviedo.
Quique celebra un gol en el partido ante el Real Oviedo. / CHEMA ARTERO

UD ALMERÍA

Trabajo, humildad y ambición para abandonar la crisis de resultados

  • Quique González da su particular receta para que los más jóvenes encaren los partidos a domicilio como si se tratase de una cita más en el Mediterráneo

Queda menos para el siguiente partido que el tiempo que ha pasado del anterior. Así que toca pensar en lo que viene y no seguir dando vueltas a lo ocurrido de manera más reciente. Un momento para intentar que todo lo pasado no se repita en el aspecto negativo. Demostrar que la mala dinámica (nefasta también de podría decir) puede tener su fin y no ser engordada todavía más. La que dice que el Almería lleva cinco de los seis puntos partidos (desde que comenzara 2017) sin haber anotado ningún gol. O la que indica que el conjunto rojiblanco ha ganado solamente un choque de los más de 40 últimos desplazamientos. Sin olvidar que, en este ejercicio, la racha fuera del Estadio de los Juegos Mediterráneos dice que únicamente han sumado tres puntos de los 39 disputados. Y, además, sin saber lo que es sumar nada desde noviembre como visitante.

Unos números que se intenta cambiar. De otra manera será imposible aspirar a la permanencia en la categoría. Así lo entiende el máximo goleador de la UDA. Quique González ya vivió el pasado curso pendiente de un hilo. Similar situación a la que está viviendo ahora. Su posición, la de delantero centro, quizás es la que más nota cuando el equipo juega en casa o fuera. La confianza de los que están por detrás suyo en el esquema de Fernando Soriano cambia de manera radical. Algo que está dañando de manera importante a las aspiraciones.

Sin querer señalar a nadie, «porque la culpa de esta situación es de todos», sí que ofreció su particular receta para los malos momentos y para aquellos, como es viajar en el caso del Almería, en los que las ideas se bloquean. «Cada uno es como es. Hay jugadores que no están tan experimentados como otros. Pero la ambición de jugar al fútbol, de mejorar y de crecer no puede faltar. El trabajo y la humildad tienen que ir por delante de todo. Desde ahí, cada uno que saque a relucir sus cualidades. Pero la ambición es lo que te hace crecer como jugador y el trabajo. Si tienes esas cosas, luego serás mejor o peor, pero eso no puede faltar nunca».

Lo señaló con conocimiento de causa. Su calidad técnica no es la mejor del equipo. Su sueldo no es el más alto del plantel. Su velocidad no es la más alta de todo el colectivo de jugadores. Pero lleva temporada y media siendo el máximo goleador del equipo almeriense. El pasado curso alcanzó las 16 dianas. Ahora ya lleva la mitad. Números en un equipo que es de los menos goleadores de toda la Liga 1|2|3. Gran mérito para el '9' de la UDA que, con sus goles, ha logrado que el equipo se salvase el curso anterior y, en el actual, ha sido el que más puntos ha dado.

Repetición del pasado

Mira la clasificación y ve a su equipo casi todas las semanas en puestos de descenso. Tal y como ocurriera en el pasado ejercicio. En el curso anterior estuvieron en 31 de las 42 jornadas en puestos de quema. Se salvaron, prácticamente, sobre la bocina. El camino es similar. Aunque entiende el vallisoletano que sería tentar en exceso a la fortuna si se espera a que pasen las jornadas para que todos 'despierten'. Sin que entren los nervios, pero sin la pausa que parece algunos piden para que todo vaya con calma. «Tiempo hay, pero el año pasado, y no quiero compararlo con lo que ocurrió, también decíamos lo mismo. Las semanas pasan muy rápido y la gente cada vez aprieta más. Todo es más difícil. Lo que es innegociable es relajarse. Hay que apretar más de lo que lo estamos haciendo. No podemos llegar como el año pasado», dijo el jugador zurdo de la UDA.

Para que eso no ocurra, mejorar fuera de casa es de vital importancia. No queda otra. Semana a semana nadie entiende la gran diferencia entre los partidos en el Mediterráneo o lejos de Almería. Bien es cierto que frente al Girona, como local, se vivió un encuentro en el que la imagen fue -sobre todo en la segunda parte- similar a la que da el equipo como visitante. Pero los números están ahí y a los 22 puntos como anfitrión solamente se ha podido sumar un trío de huésped.

Para Quique González, «la diferencia es notoria entre casa y fuera. Tenemos menos ocasiones y, por tanto, es más difícil hacer gol. Al final, somos un equipo y la culpa es de todos. Intentamos trabajar día a día en los entrenamientos para que eso cambie. Los goles se meten con ocasiones. Si uno no tira a puerta, es muy difícil que marques y que ganes partidos».

Y para que el nivel goleador aumente, el club sigue a la búsqueda de un delantero en paro. Algo que no le preocupa. «Me dedico a entrenar. Si viene alguien y es para ayudar, perfecto». Pero en sus palabras anteriores dejó claro que el problema no es de un delantero. Viene de atrás.