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Sensación y realidad, gran diferencia

Sensación y realidad, gran diferencia
  • El cancerbero extremeño cambiaría el no encajar ningún gol por haber sumado triunfos en las cuatro últimas jornadas

Ha vivido de todo en menos de un año en la UDA. Al final de la pasada campaña, fue uno de los héroes del ascenso de la UD Las Palmas a la Liga BBVA. Le quedaba un año en el cuadro insular pero prefirió rescindirlo. Quería volver a la Península por un tema personal. Estar 12 meses en Canarias no entraba en sus planes. Y con un ascenso más en su currículum, se le presentó la opción de fichar por el cuadro almeriense. El de mayor presupuesto y al que todos le daban como el máximo candidato para estar, un año después, en la máxima categoría. Dos años de contrato firmó con la entidad presidida por Alfonso García. Debía ser la culminación a una larga carrera deportiva en un plantel lleno, en teoría, de calidad contrastada. Al menos, era la ilusión con la que llegó al Estadio de los Juegos Mediterráneos. La que se respiraba en el entorno del club almeriense. Una ilusión que, semana a semana, se fue desvaneciendo. Porque la realidad marcaba otra cosa muy distinta. Pese a que muchos no terminaban de verla y seguían apuntando a lo más alto de una clasificación que, día a día, se iba alejando. No solamente eso, durante mucho tiempo todos los equipos estaban por encima.

Pasados los meses, a falta de 12 partidos para el término de la temporada regular, poco ha cambiado en el seno del equipo. Al menos no en cuanto a posiciones en la tabla clasificatoria. Es la realidad. A día de hoy, los rojiblancos siguen en puestos de descenso. Aunque la sensación sea otra. La que marca el estar en la mejor racha de resultados desde hace más de un año. La que marca no haber recibido ni un gol en los últimos cuatro partidos. La que marca el llevar cinco encuentros sin perder. Y para marcar la clara, todavía, diferencia entre sensación y realidad, Casto Espinosa utilizó los medios oficiales del club para dejar todo muy claro. Para poner los pies en el suelo a los que, durante todo el año, han estado viviendo en una burbuja. Los que, ahora, ven todo de muy buen color. Una dura lección de realidad. Para afrontar de la mejor manera posible el choque del domingo. Una victoria les permitiría salir del descenso. Por primera vez en 25 jornadas. Pero, como asegura el pacense, hasta que no se produzca no se podrá decir que se está en una buena racha.

Sin ser pesimista

No es que el extremeño tuviera un discurso pesimista en la entrevista concedida a UDA Radio. Más bien, todo lo contrario. Lo que no quiso era que se lanzaran las campanas por algo que, por ahora, no ha ocurrido. Entiende que exista, ahora, un mejor ambiente que el vivido durante toda la temporada. La seguridad defensiva, de la que es máximo responsable con grandes intervenciones en los últimos choques, ha permitido sumar cuatro choques sin encajar. Uno más si contamos los partidos en los que, de forma consecutiva, ha sacado algo positivo. Cierto es que, con Joan Carrillo, el plantel estuvo seis seguidos sin perder, pero tampoco ganó ninguno de los duelos.

Aspira a que la UDA complete una segunda racha de media docena sin perder. Pero lo aspira a que sea sumando la tercera victoria seguida en casa. Para que las sensaciones sean muy parecidas a la realidad. Para poder ver de cerca el final del túnel con esperanzas de lograr la salvación al final de esta dura y extraña temporada. «La pena es que de las sensaciones no se vive. Como nos ocurrió el último partido contra el Elche. Hicimos un buen partido ante un buen equipo», pero no lograron ganar ni llevarse, por tanto, los tres puntos en juego.

Durante la entrevista, siempre quiso tirar por el término medio. Querer encontrar con las palabras la virtud que no se ha encontrado todavía en el juego. «Estamos aquí para trabajar, hacer las cosas bien y sumar para el equipo. Ni antes éramos tan malos todos ni ahora somos todos tan buenos. Seguimos estando en una situación muy complicada. Hay que ser realistas y no estamos haciendo nuestra mejor temporada. Ni a nivel grupal ni a nivel individual», dijo.

Para rematar esta reflexión dando un nuevo toque a todos. «Decir que estamos mejor que nunca es una mentira. Lo que hay que hacer es ganar el domingo para tener cierta tranquilidad. Así podremos afrontar lo que queda con más confianza», aseveró. Y de cara a la cita ante los de Fernando Vázquez, Casto es de los que desea jugar ese tipo de encuentros. Con dos equipos que se la juegan para lograr el premio menor (muy importante a día de hoy) de a lo que aspiraban al inicio de la campaña. «Es un partido bonito de jugar. Nuestra ilusión hubiera sido, a esta altura de temporada, haber estado jugando por otras cosas. Pero la realidad es otra y hay que afrontarlo como lo que es y es lo que toca. Hay que ser hombres y afrontarlo como un partido vital para nosotros». De nuevo, realidad distinta a lo que la mente indicaba en un primer momento el pasado verano.

No esconde que el Almería está en una dinámica ascendente, en cuatro a resultados y esas llamadas sensaciones, en el último mes. Pero que no han permitido escalar las posiciones suficientes para dejar atrás, muy atrás, el pozo en el que siguen metidos. Ante el Mallorca será una prueba de fuego. De 'quemarse a lo bonzo' el que pierda. «Queremos seguir en esta línea. Nos enfrentamos también a un buen equipo, que se ha reforzado bien en el mercado de invierno. Lo que debemos intentar es ganar y que ellos no lo hagan para que no cojan confianza y se escapen». De nuevo, no dar por hecho nada y ve todas las opciones posibles en un partido.

Encajar si se gana

Como portero, podría sacar pecho por llevar cuatro partidos sin encajar. Sobre todo si se ha sido, durante varias jornadas, el portero más batido del campeonato. No lo quiere hacer. Principalmente por dos motivos. El primero, porque se puede romper la racha en cualquier momento. El segundo, porque preferiría recibir goles si los tres puntos se quedan en el haber rojiblanco. «Lo que importa es ganar para salvar la situación. Nunca me ha obsesionado este tipo de cosas. A mi edad, mucho menos», declaraba.

Eso sí, entiende que el equipo se encuentre mucho más seguro y cómodo sin esa sangría de goles encajados durante el resto del ejercicio. «En la seguridad es muy positivo. Sobre todo porque la autoestima no la tenemos en el mejor momento y cuando encajamos gol es siempre difícil para nosotros. Nos hace sufrir mucho y remar contracorriente. Y no nos permite desplegar el fútbol con el que venimos trabajando durante la semana».

El fútbol que la afición está deseando ver. Que solamente ha podido disfrutar la primera media hora de la temporada. El resto, sufrimiento. «No se puede decir nada más, con respecto a la afición, que agradecimiento por el respeto y por la paciencia en la forma de apoyarnos». No solamente en el Mediterráneo. «En Elche se hicieron notar. Nos animaron y se agradece. Intentaremos darles motivos para que estén felices y que nos apoyen. Aunque, tal y como lo están haciendo, no hace falta mucho que lo digamos porque ya lo están haciendo». Una victoria «sería darles una alegría».