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El capitán está contento en Almería, pero «siel club no me quiere, uno no quiere estar donde no se cuenta con él»
24 de diciembre de 2012
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almería. «Once voluntades sueltas solo serán un equipo de fútbol cuando se pongan de acuerdo alrededor de una idea, de un sentimiento o de un interés. Solo entonces lo distinto se pone al servicio del fin común». La frase de Jorge Valdano señala a un jugador con esa capacidad para que esas voluntades sueltas se unan en favor de un bien común. Miguel Ángel García Pérez-Roldán (Talavera de la Reina, Toledo, 12 de febrero de 1981) llegó a la UD Almería en el verano de 2006. Con la actual, son siete temporadas de vivencias, pero sobre todo de valores.

El centrocampista talaverano no es un jugador de medias tintas. Más bien es un hombre de ‘siempres’ y ‘nuncas’. Siempre da la cara, nunca se esconde. En su repaso para IDEAL de su estancia en Almería, donde ha superado ya la cifra de 200 partidos –forma parte del trío, con Jose Ortiz Bernal y Fernando Soriano–, hay muchas cosas buenas, aunque se queda con un ascenso que espera repetir al final de la presente temporada, en la que tal vez ha tenido que renunciar un poco a su juego de toque por más sacrificio defensivo.

Tiene, sobre todo, cosas increíbles o más bien impensables. Más que el ascenso, los cuatro años en Primera, con una temporada a punto de entrar en UEFA, o una capitanía que la da el tiempo, pero que es premio a sus valores. Éstos deberían permitir su continuidad en la entidad rojiblanca, en donde le quedan siete días para tener la libertad de firmar por el club que le quisiera. De todas formas, él no quiere irse. «Almería será una casa para mí», pero también tiene claro que «si la parte del club es contar conmigo, será muy fácil ponernos de acuerdo, si la parte del club es no contar, uno no quiere estar donde no se cuenta con él».

El pasado

–Siete años como jugador rojiblanco, han dado para muchas vivencias, buenas y malas.

–Así es. Seis temporadas y media dan para mucho y la suerte que he tenido es que han dado para mucho bueno. He estado en esa etapa más importante de este club, con lo que ello conlleva, con esa felicidad que ha habido tanto en el club, como en la afición y en la ciudad. Es cierto que hemos vivido un descenso, que no es agradable, pero no nos podemos olvidar el club que somos. Somos un club pequeño dentro de España y ahora estamos en posición ventajosa, viviendo una temporada buena, con buen rendimiento. El balance es de muchas vivencias, pero muchas buenas.

–Estar en Primera División no se pasaba por la cabeza cuando llegaste.

–Cuando vine a Almería lo hice con un contrato de cesión, vine del Zaragoza y duraba un año. Si me dicen que iba a cumplir siete temporadas no me lo hubiera creído. Y aquel año si me dicen que vamos a acabar ascendiendo, no hubiera sido tan difícil de creer, porque se respiraba un proyecto de ambición, se venía de una temporada que se estuvo a las puertas. El Almería había empezado a tocar a esa puerta. Es una cosa que no esperas, porque no éramos de los equipos fuertes de la categoría, pero sí se respiraba una ilusión y una posibilidad que adquiría dosis de realismo. Sí que es cierto que si después de ese ascenso te dicen que vamos a vivir cuatro años en Primera División, eso sí que no te lo crees.

–Cuatro años con muchos recuerdos. ¿Con qué te quedas, aunque seguramente será difícil eso de separar el grano de la paja?

–Es muy difícil elegir. Sí que es verdad que el año del ascenso es el más bonito, en el que más he disfrutado, en el que se ha conseguido un logro que, dentro de los equipos en los que he estado, era el más difícil y más importante por esa cantidad de años que llevaba Almería sin estar en Primera. Hay muchos recuerdos en Primera División, desde el día del debut en Coruña, pasando por el día que ganamos aquí al Madrid, aquella temporada que estuvimos cerca de meternos en UEFA, partidos buenos en el Bernabéu o ganando en Bilbao, el último año que llegamos hasta casi el último peldaño en Copa del Rey. Muchos y muy buenos recuerdos.

–Lo de ser capitán, otro sueño lejano entonces.

–Si no te imaginas estar siete años, estar tanto tiempo en un club, tampoco vas a imaginarte ser capitán, es impensable en el momento en el que llego a Almería. El paso del tiempo hace tener esa posibilidad y estoy muy orgulloso e intentando llevarlo con la responsabilidad que requiere.

–Para ser capitán hay que sentir Almería, algo que has demostrado desde tu llegada.

–Está claro. Cuando llevas tanto tiempo, empiezan a aparecer sentimientos a nivel personal, ya no solo de índole profesional. Es obvio que el cariño va aumentando, te vas sintiendo uno más en cuanto a la ciudad y al final adquieres unos componentes sentimentales de carácter personal.

–Almería signfica mucho para ti.

–Por supuesto. Independientemente de lo que pase con mi vida, en mi futuro, Almería será una casa para mí. Aparte de lo que he desarrollado aquí profesionalmente, el paso del tiempo con esos vínculos personales y sentimentales harán que Almería no quede en un lugar más dentro de mis recuerdos. Almería será algo especial y, hoy por hoy, detrás de mi lugar de nacimiento, mi segunda casa es Almería.

El futuro

–Pero aquí estás pendiente de un contrato que está a punto de expirar. ¿Qué va a pasar?

–El fútbol es muy difícil de prever. Yo lo que siempre he dicho es que cuando las dos partes tienen voluntad de entenderse es facilísimo. Al menos, así ha sido conmigo allá donde he estado, tanto para lo bueno como para lo malo. Cuando no estás a gusto en un sitio es imposible que te pongas de acuerdo, por más que se apele al aspecto económico. Quiero, espero y me gustaría, así ha sido hasta ahora en Almería las veces que he estado a punto de terminar mi contrato, si las dos partes tenemos voluntad siempre será sencillísimo que nos pongamos de acuerdo. Te vuelvo a repetir que el fútbol es difícil de prever y en este caso no depende de solo una persona. Influyen muchos aspectos.

–Tu postura está clara que responde a quedarte. ¿La del club?

–Yo estoy feliz aquí en Almería, pero hay que conocer la otra parte y tiene que valorar más cosas. Tiene que valorar su proyecto, en que División está, si en Primera o en Segunda, qué tipo de plantilla quiere armar, qué técnico la va a dirigir. Es cierto que tienen más cosas que valorar que yo, como elemento individual, pero el paso de los meses irá abriendo las perspectivas. He estado y estoy feliz aquí. Si la parte del club es contar conmigo, será muy fácil ponernos de acuerdo, si la parte del club es no contar, uno no quiere estar donde no se cuenta con él. Eso es así para todos los futbolistas.

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