UD Almería

Como la noche y el día

Álvaro Giménez lamenta una de las llegadas desaprovechadas en el partido del domingo./AGENCIA LOF
Álvaro Giménez lamenta una de las llegadas desaprovechadas en el partido del domingo. / AGENCIA LOF

El Almería se hace 'vencible' cuando no está sobre el césped de los Juegos Mediterráneos | La bipolaridad de la UDA requiere tomar medidas; el equipo es casi intocable en casa, pero su rendimiento a domicilio no permite acercarse a la victoria

JUANJO AGUILERAALMERÍA

La falta de esa regularidad que sí aparece en los partidos disputados en casa es como un virus que afecta al comportamiento de la UD Almería cada vez que le toca jugar a domicilio. La cita del Wanda Metropolitano del domingo se había acogido como el momento oportuno para que los comentarios sobre el equipo no fuesen como aquellas prendas de vestir que eran abrigo por un lado y chubasquero por el otro. Pero no pasó. El Almería del pasado domingo no tiene nada que ver con el que ganó hace poco más de una semana al Real Sporting de Gijón en el Estadio de los Juegos Mediterráneos. El equipo de Fran Fernández sigue siendo fiel a esa dualidad, a ese comportamiento 'bipolar' que le convierte en un rival casi invencible en casa y totalmente vulnerable cuando lo hace lejos del recinto almeriense.

El caso es que el equipo genera dudas, muchas dudas, cuando le toca viajar. Ahí se explican los cambios que, de salida, puso el técnico en el Wanda Metropolitano, por si había acomodo o simplemente por ver si el partido requería de otras formas de jugarlo. Ciertamente, el duelo comenzó casi a pedir de boca, con la única rémora de la dificultad para ver puerta, que no es nuevo ni fuera ni en el Estadio de los Juegos Mediterráneos, si bien como local parece ir maquillándose la situación.

De todas formas, el del pasado domingo frente al Rayo Majadahonda es el cuarto partido de los siete disputados lejos del Estadio de los Juegos Mediterráneos en el que el equipo indálico se queda sin ver portería y ese es el camino más recto para encajar la derrota porque lo de ir a por el empate ya se sabe cómo acaba. Sin que ello quiera decir que en el Wanda Metropolitano se fuese en busca de solo un punto.

Buena salida, mal final

La salida del equipo, en la primera parte, fue para más, para mucho más, como lo demuestran los datos. De los ocho disparos realizados por los rojiblancos a lo largo de los 90 minutos de juego, seis se hicieron en la primera parte, con ocasiones claras como las del disparo de Chema Núñez, en el minuto 7, y que despejó el cancerbero majariego a saque de esquina o el posterior de José Corpas al palo derecho de la meta del conjunto rayista, en el minuto 13. Ese cambio de 'actitud' en la segunda parte, más concretamente desde que Aitor Ruibal adelantó a los madrileños en el marcador, es lo difícilmente entendible para un equipo que es consciente de que si no juega al 100% es bastante vulnerable y cuyo secreto es no bajar nunca los brazos como sí que pudo hacerlo, ante la falta de ver 'la luz', en la cita del pasado domingo.

El caso es que esta UD Almería no tiene nada que ver con la que actúa en sus compromisos como local. Fuera, el equipo unionista ha conseguido cánones de comportamiento aceptables en Los Pajaritos, como es lógico, donde consiguió la única victoria a domicilio de la presente temporada en un partido 'importante' por el compacto comportamiento. El partido ante los de Aritz López Garai marca unas pautas de actuación que no son las del pasado domingo en el Wanda Metropolitano. Sin entrar en el debate de la posesión, que es un dato engañoso en el fútbol actual -es más, cuando más balón tenía el Almería llegaron los goles rivales-, la UDA disparó casi la mitad que en aquel partido en tierras castellano-leonesas (8 por 17), solo dirigió un balón entre los tres palos, por los siete frente al Numancia. Casi la mitad de asistencias menos (5 por 9) y casi el doble de pases (445 por 288).

Números

De todos los números del domingo, hay dos que llaman la atención y es la capacidad para generar saques de esquina y, del mismo modo, para desaprovecharlos y el número de balones perdidos. Trece fueron los córners lanzados por los rojiblancos en la hora y media que duró el partido de la jornada decimotercera y ninguno conectó con la red. Este es el partido donde más veces se 'tentó la suerte' a balón parado, con el del Málaga como segundo, donde sacó nueve veces.

En cuanto a pérdidas, el conjunto rojiblanco perdió 185 balones, 37 más que el rival, siendo el segundo equipo con más pérdidas de balón, igualado con el que también se jugó en El Sadar, claro que a diferencia del disputado en Pamplona, la posesión ante el Rayo Majadahonda fue mayor y las posibilidades de pérdida superiores. De todas formas, el partido con más pérdidas de los rojiblancos en esta Liga es el disputado frente al Sporting, con 217 balones perdidos, pero con más de un 63% de posesión. De todas formas, no es tan importante la cifra si se usan bien los que se recuperan. En el Wanda no sucedió eso por esa 'bipolaridad' del equipo, diferente cuando juega en casa si se compara cuando lo hace fuera.

 

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