UD Almería

Como decíamos ayer...

Cinco años después, Alcaraz y García vuelven a caminar juntos./JUANJO AGUILERA
Cinco años después, Alcaraz y García vuelven a caminar juntos. / JUANJO AGUILERA

Lucas Alcaraz afirma en su vuelta, que «me apetecía formar algo más sólido, con algo más de perspectiva en el tiempo y algo que es ilusionante» | Considera al respecto de la plantilla que «me llevé un buen sabor de boca, que muchas veces también es muy importante a la hora de tomar decisiones»

JUANJO AGUILERAAlmería

El religioso, humanista y profesor agustino Fray Luis de León, pronunciaba, después de 'purgar' en presión durante cinco años la traducción de unos libros que no estaban bien vistos, aquella frase de «Como decíamos ayer...». Lucas Alcaraz habló ayer del sentimiento hacia Almería y su UDA, después también de cinco años enseñando su característica cátedra por equipos de Primera División -fue destituido un 3 de abril de 2012 casi con nocturnidad-, de sus intenciones y la ilusión que rodea su fichaje. «A pesar del riesgo de la papeleta del primer año, yo creo que sí que me apetecía formar algo más sólido, con algo más de perspectiva en el tiempo y algo que es ilusionante», con un contrato que, como se sabe, está firmado para que expire el 30 de junio de 2019, aunque podría durar un año más si las cosas van bien.

El caso es que su trabajo ha empezado ya, que el de ayer fue su tercer día de trabajo activo -entiéndase, entrenando en el césped-, y que tuvo como colofón las explicaciones sobre sensaciones, pasado, futuro y, sobre todo, presente. Este empezará a escribirlo, seguramente, el próximo domingo, cuando afronte el primer partido de su nueva etapa. Lo hará con una plantilla de la que se llevó «un buen sabor de boca» el pasado viernes y que supone algo más. «Muchas veces también es importante a la hora de tomar decisiones», ese matiz 'gustativo' del que hablaba.

Presentado por Alfonso García y Miguel Ángel, que explicó los entresijos de la operación, el granadino expuso muchas cosas. Principalmente, habló de los motivos por los que llega, con más profundidad de lo explicado con anterioridad. «Por otra parte está haber trabajado en la casa, haber conocido la gente de dentro, haber dirigido a Miguel y una ciudad que todo sabéis porque es una ciudad encantadora porque es pequeña que tanto a mí como a mi familia nos tira mucho». La familia también suma, tanto como «el hecho de que la ciudad donde vayas conozcas gente y que te sea agradable la vida y la convivencia, tanto del club como gente de fuera. Eso fue un poco, después de pensarlo mucho». Pero tal vez la decisión que desniveló a favor de trabajar nuevamente de rojiblanco -los colores tiran- fue que «la parte del corazón, también tiró y hemos dado el paso al frente y esperemos que todos esos objetivos, esa voluntad y esa ilusión que tiene la casa, tanto lo que es la propiedad como lo que es el aspecto de la gestión deportiva, seamos capaces de plasmarlo a nivel de futuro a medio plazo y a nivel del domingo a domingo que al fin y al cabo es lo más determinante».

Un club al que quiere

Alcaraz sabe al lugar al que llega. El granadino, que ya estuvo hace cinco años dirigiendo a la UD Almería, sí dijo que, aunque se decidió por volver, no era algo que asumiera de inicio. «No entraba en mis planes entrenar tan pronto después de la aventura de Argelia, incluso había rechazado algunas proposiciones tanto de España como de fuera. Contactaron conmigo, decidimos hablar y escucharnos y le transmití y ellos a mí porque coincidíamos en la voluntad», expuso el nuevo entrenador rojiblanco, que no dudó en asegura que el reto es «intentar salvar al equipo que, independientemente de que el otro día se ganara, va a ser una empresa complicada», pero también destacó aspectos del futuro. «Podía ayudarles en otro momento, pero no era tampoco lo que lo que más me motivaba, aunque es el primer paso de todo. Lo que sí me motivaba es que ellos me argumentaron que llevan una serie de años en las que las cosas, por la circunstancias que sean, no salen y querían generar un proyecto más sólido, más identificable». Se tratará de hacer, tal y como expuso, «con señas de identidad que incluso la propia casa ha tenido en otros momentos con respecto a cómo se ha funcionado en el tema deportivo y, a pesar del riesgo de la papeleta del primer año, yo creo que sí que me apetecía formar algo más sólido, algo más perspectiva en el tiempo y algo que es ilusionante».

Lo hará con una plantilla que le ha sorprendido en el partido frente al Real Zaragoza. «Sí que es cierto que también me llevé un buen sabor de boca, que muchas veces también es muy importante a la hora de tomar decisiones, la parte que no es objetiva, sino la parte en la que entra lo subjetivo. Me gustaría que este proyecto alcanzara su máxima dimensión en el tiempo y eso pasa por que este año seamos capaces de conseguir el objetivo, con más o menos apuros, y a partir de ahí sí que generaremos o podremos hacer algo un poco más creativo o de recuperar cosas que creo que en la entidad se han hecho bien y que hay que recuperar».

Pero el reto es ahora, ni tan siquiera dentro de quince días. «La Segunda División es una categoría en la que cuesta mucho trabajo establecer una jerarquía en la clasificación y eso hace que en cada partido entre ganar, perder o empatar la línea sea muy delgada. El Almería tendrá sus carencias y virtudes y a partir de ahí tendremos que fomentar las primeras, maquillar las carencias, intentar reajustar el equipo, aunque ahora no sea un tema prioritario porque queda tiempo más que suficiente y a partir de ahí que el equipo sea capaz de ser competitivo todos los domingos y conseguir buenos resultados, pero sabemos que la empresa es complicada».

El futuro, próximo o no

Alcaraz se refirió al futuro, al más cercano y al que llegará en enero, con la apertura del mercado de fichajes. De lo segundo no dudó en asegurar algo obvio. «Todos los clubes tienen en mente la posibilidad de mejorar una plantilla, ajustar cosas, pero por el tema del control financiero es muy complicado. No se trata de una voluntad, sino de que muchas veces son habas contadas, pero ahora hay que centrarse en el tema de la plantilla».

El rendimiento de esta no está cuantificado en días para hablar del rendimiento. «No sé el tiempo que necesito para que funcionemos como yo deseo porque eso va muy marcado por la dinámica que seas capaz de conseguir, por las lesiones que tengas, por muchos imponderables que tú puedes controlar tu trabajo, pero hay una parte que es imponderable en la figura del entrenador y de los clubes de fútbol». Lo que sí dejó por zanjado es que puede garantizar que «vamos a poner todas las horas y todo el intento de acierto del mundo para que cuanto antes el equipo consiga los resultados y sea lo más reconocible posible a aquello que pretendamos».

Así, lo mismo da para exhibir esas formas en una cita especial, el próximo 6 de diciembre. Lo es porque dirigirá a su club de ahora frente al de toda su vida, el Granada. «Ahora mismo estamos centrados en otros partidos que hay por delante y que son tan importantes, pero sí que es cierto que para mí volver a Granada es una cosa especial por mil circunstancias y que es un partido especial, pero ahora lo que está claro es que ojalá los dos equipos consigan sus objetivos, pero ojalá nosotros ganemos ese partido».

Si se gana será un paso al frente para solidificar el prioritario objetivo. «Este año tenemos que ser realistas, a un cuarto de competición y estamos en la situación en la que estamos. Más allá de que no se puede pensar en un horizonte mayor al siguiente partido, el principal objetivo ahora mismo es que el equipo mantenga el estatus de la Liga de Fútbol Profesional, que es muy importante para el club y la ciudad. Creo que necesitamos la ayuda de la afición, de los medios de comunicación y de la ciudad porque es por lo que se está trabajando con mayor o menor acierto».

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