UD Almería

Las crónicas resaltan que el Almería supo sufrir, hasta el alivio, en Lugo

La afición almeriense, que celebró la permanencia, se lo merecía por su entrega total./AGENCIA LOF
La afición almeriense, que celebró la permanencia, se lo merecía por su entrega total. / AGENCIA LOF

En la prensa se narra que los de Fran Fernández «supieron replegarse tras el 1-1 para conseguir la permanencia, aunque mirando a Los Pajaritos»

JOSÉ GABRIEL GUTIÉRREZALMERÍA

No será nada fácil olvidar a todo el entorno de la UD Almería el partido jugado en el Estadio Anxo Carro. Como en las tres últimas temporadas, una en campo del Córdoba CF, otra en casa ante el Reus y ahora en el gallego feudo del CD Lugo, el alivio de la permanencia rojiblanca en Segunda División llegó 'sobre la bocina'. Al límite de la incertidumbre.

Pero mereció la pena. Atrás quedó un partido, el disputado en tierras gallegas, en el que la UD Almería sobre campo de juego y una espectacular afición rojiblanca, cifrada en más de 300 seguidores que se 'pegaron' el palizón del largo viaje, recibieron elogios en la prensa escrita en formato digital. Tanto unos como otros, por saber sobreponerse al sufrimiento hasta el último momento. Como en las tres últimas temporadas.

Silbidos e inconformismo

Por su parte, en La Voz de Galicia el titular era 'El Almería se salva en Lugo a pesar del empate' y se informaba que los de Fran Fernández jugaron sus bazas. «Tablas sin dramatismo en el Ángel Carro. El Almería se salvó a pesar de las ganas de un Lugo inconformista. El gol sanador de Fidel mantiene a los andaluces en la categoría. Francisco, con un cambio obligado por la sanción de José Carlos, no tocó nada más en su once. El Almería apostó por tres novedades respecto al empate casero contra Alcorcón. Ganar era su primera alternativa. Atentos al pillaje, apostaron por la presión alta y en ralentizar el juego».

Mereció la pena sufrir

Se jugaban la vida

Referente al segundo tiempo se pudo leer que llegaron los goles y los transistores. «La segunda parte comenzó con el Lugo monopolizando el balón y las ocasiones y el Almería comenzó a sufrir. Las balas silbaban sobre la portería andaluza y el primer gol, cuestión de tiempo, llegó en un penalti, pero solo cuatro minutos después Fidel logró marcar el tanto del empate desatando el optimismo entre los suyos. No hubo más fútbol, solo transistores, tensión y alegría al final. Esta bala pasó cerca, pero el Almería sigue vivo y sigue en el fútbol profesional».

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