UD Almería

Cómo hemos cambiado... en un mes

La victoria en La Rosaleda, en Copa del Rey, cambió la dinámica de la UDA esta temporada. /AGENCIA LOF
La victoria en La Rosaleda, en Copa del Rey, cambió la dinámica de la UDA esta temporada. / AGENCIA LOF

La UDA afronta la cita ante el Reus sabiendo que la dinámica puede cambiar en la Copa

JORDI FOLQUÉ ALMERÍA.

Tan sólo ha pasado un mes. En concreto desde el 11 de septiembre. Es decir, 36 días. Un tiempo que puede parecer poco. Pero que a la UDA le ha servido para cambiar su cara de manera radical. Al menos, en cuanto a resultados. Porque los profesionales dicen que antes de la citada fecha las sensaciones que tenían eran buenas. Pero los marcadores decían todo lo contrario. Ahora, los de Fran Fernández se sienten poderosos. Y eso, en cuanto a la confianza en un deportista o en un colectivo deportivo, es clave para su crecimiento. El que han tenido en este tiempo. Por trabajo, por esfuerzo, por ser superior al rival y, también hay que decirlo porque todo influye, porque esa pizca de fortuna, tan necesaria en una competición tan igualada, la tienen ahora cuando antes le era esquiva.

Pero para que todo mejore a nivel mental, cambiando lo que parecía una depresión por euforia, tanto en el equipo como en el entorno del plantel, el inicio debe partir por el lado futbolístico. Verse que se puede hacer algo positivo. Que la moneda no siempre tiene que salir cruz para los rojiblancos. Porque en los cuatro primeros partidos del campeonato liguero, como en los amistosos que jugó la UDA en pretemporada ante equipos de la Liga 1|2|3, los de Fran Fernández no habían sido capaces de imponerse a ninguno de los rivales directos. Cierto es que ante nadie habían caído de forma clara. Siempre habían «competido». Una palabra expresada y repetida por el entrenador rojiblanco hasta la saciedad cuando las cosas no iban nada bien. La que decía de manera pública y la que también le repetía a los suyos. Porque lo creía y así quería que todos lo vieran. Que se quedaran con eso porque era «el camino correcto». El que parecía más una quimera que una realidad.

Aunque por unas cosas o por otras los resultados no eran buenos. De ahí que tuviera que ir cambiando piezas en cada jornada liguera para ir encontrando lo que buscaba. También declaraba que entre los que eran nuevos en la categoría y otros, como Saveljich y Juanjo Narváez, que habían llegado al equipo con la competición ya iniciada, le había sido difícil conjuntar un equipo en el que todos, salvo el portero que jugara (Fernando o René) y Trujillo, cuando tenía que saltar al terreno de juego, eran nuevos en el equipo. Como el caso de Andoni López, que aterrizó en el Estadio de los Juegos Mediterráneos al comprobar que Nano (único lateral izquierdo que estaba disponible tras la lesión de Samu de los Reyes) no terminaba de tener el tono físico adecuado, que ha derivado en una operación en su tobillo y decir adiós hasta enero.

Reivindicarse en La Rosaleda

Además de la presencia indiscutible del cedido por el Athletic de Bilbao en el lateral izquierdo, el equipo se puede recitar de memoria. Con algunos elementos que se reivindicaron ya en La Rosaleda para hacerle cambiar de opinión al entrenador sobre lo que había sido su idea primaria cuando los resultados no acompañaban. Cierto es que Iván Martos cuajó un excelente encuentro en la Copa del Rey, pero el lateral izquierdo tiene su puesto en el filial. Los demás, en su mayor medida, sí que aprovecharon sus minutos para ser piezas importantes en estos 35 días y ser claves en la transformación. Los que no lo hicieron (Pablo Caballero) han pasado directamente al ostracismo.

No ya solamente a nivel individual. También en la pareja que se ha hecho indiscutible en el centro del campo. César de la Hoz ha sido fundamental para Fran Fernández desde el inicio. Ni tan siquiera la roja que vio contra el Tenerife le hizo cambiar de opinión. Pero sí le faltaba ese compañero en el doble pivote para dar su mejor versión. Primero fue Arzura, pero el argentino ha ido perdiendo protagonismo quedándose, incluso, fuera de algunas convocatorias. Tampoco Sergio Aguza ha mostrado, hasta el momento, la idea que tenía el club de ser indiscutible en el centro del campo. Pequeños destellos, pero sin una continuidad clara. Eso sí, suele ser un recambio habitual para las segundas partes. Hasta que Yan Eteki tuvo su primera participación. Hasta que el camerunés y el exjugador del Albacete se vieron juntos en la pizarra para disputar la cita copera en La Rosaleda. Dieron un excelente rendimiento. Y como funcionó, Fran Fernández ha dispuesto que los dos debían formar parte de los cinco encuentros ligueros que han disputado en este mes. Son el complemento perfecto el uno del otro. Lo necesario para que nadie note su presencia, pero sí una posible ausencia.

La Copa también valió para dar un paso adelante a, por ejemplo, Juan Ibiza. El central cedido (sin opción de compra) por el Villarreal había estado algo dubitativo en los primeros choques. Había tenido una titularidad y en otro partido había salido desde el banquillo en las cuatro primeras jornadas. Pero Málaga fue su despegue. Cogiendo confianza y dando lo mejor en la salida de balón. Lo que quiere Fran Fernández. Así que desde el 11 de septiembre, es titular sí o sí. Curiosidad o no, la única derrota en ese tiempo ha llegado en la única cita que tuvo que salir del campo por lesión. Fue en la primera parte y el gol llegó en el segundo periodo. Es decir, con él en el campo únicamente se ha producido el tanto del Real Zaragoza en más de 30 días.

Chema, Sekou...

Málaga también fue un momento para que Fran Fernández pudiera comprobar, en el fútbol profesional, que podía contar con dos pupilos a los que había podido pulir en el filial. Cuando necesitaba que alguien diera un paso al frente, el entrenador zapillero se encontró con Sekou Gassama. El delantero salió por un desaparecido Pablo Caballero y fue el que cambió el resultado y la dinámica del equipo. Marcó el empate, tras un penalti que le hicieron, y fue objeto de la falta que supuso, en dicha acción, el 1-2 definitivo. No se ha ganado la titularidad en la Liga, porque el técnico confía en el trabajo constante de Álvaro Giménez en la presión, pero sí que le ha valido a Sekou para ser el delantero suplente por delante de Caballero.

Por su parte, en Málaga se vio que a Chema Núñez le daba igual ser titular o suplente para, cuando estaba en el campo, saber echarse el equipo a la espalda y hacer lo que necesitaba el partido en cada momento. El técnico ha preferido a Juan Carlos Real como segundo punta, pero siempre sabiendo que, para los momentos buenos y para los malos, ahí estaba Chema. En los pocos minutos que ha tenido ha dado varias asistencias para que sus compañeros anoten. Todo muy aprovechado. Como lo fue La Rosaleda.

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