UD Almería

Los árboles y el bosque

Juanjo Narváez intenta escapar de la presión que ejerce José Antonio Pardo, en el partido del sábado frente al Extremadura. /AGENCIA LOF
Juanjo Narváez intenta escapar de la presión que ejerce José Antonio Pardo, en el partido del sábado frente al Extremadura. / AGENCIA LOF

Los rojiblancos acumulan dos partidos sin ganar en el Estadio de los Juegos Mediterráneos, donde el Extremadura es el segundo equipo que se adelanta en el tanteo y no se lleva el máximo botín. El Almería, un punto más lejos del descenso, lamenta no acercarse a zona de playoff

JUANJO AGUILERA ALMERÍA

A veces los árboles no dejan ver el bosque y el discurso se distorsiona por una visión errónea. El Almería empató el sábado en casa, lo que no es bueno porque supone perder la fiabilidad que el equipo había mostrado casi desde el comienzo de temporada. Sin embargo, lo importante es la suma que, además, permite a los almerienses ampliar las distancias con respecto a la zona de descenso y mantenerla, por ejemplo, con el Extremadura. Sin embargo, el lamento, en el discurso, parece que no tiene nada que ver con los objetivos planteados. Se dice, incluso, que el empate es un paso atrás porque la diferencia es mayor con el playoff.

En lo negativo, lo cierto es que la UD Almería acumula dos semanas seguidas sin lograr la victoria en casa, lo que supone un hándicap a tenor de que los resultados lejos del Estadio de los Juegos Mediterráneos siguen siendo el 'tesoro perdido'. No logra encontrarlos el conjunto rojiblanco, más allá del empate en la última salida, al Nou Estadi de Tarragona. Y es preciso o no conceder en casa o recuperar terreno lejos.

Todo en un partido con lecturas. De una parte, aunque sonar a ventajista, por la ausencia de Juan Carlos Real. El gallego no pudo jugar por la expulsión sufrida en Tarragona y se notó su falta. La otra también tiene que ver con las tarjetas y el hecho de quedar tocados los componentes del 'triángulo' defensivo, formado por Yan Eteki, Saveljich y Owona.

Espeso por primera vez

Lo que pasó el sábado, frente a un Extremadura que mostró bastante más oficio que el que refleja la clasificación no es ningún paso atrás, debería ser entendido más como un paso hacia delante por lo que supone la ampliación de las distancias con respecto a la zona de descenso. Ese, y no el hecho de estar más lejos de la ascenso. Es el discurso que debe imperar, siempre con los pies en el suelo, para el futuro inmediato del equipo rojiblanco en la categoría de plata.

Los jugadores rojiblancos, con la igualada, se ubican en la parte baja de la primera 'subdivisión' en la que está la clasificación actualmente, con más equipos mirando hacia arriba que los que miran para salir de los puestos de abajo de la tabla clasificatoria.

Así, mirando hacia los que deben ser rivales directos, los rojiblancos aventajan en cinco puntos a 'líder' de los peores, que es el Real Zaragoza, con 15 puntos, que no logra salir del camino turbulento en el que entró justo con la derrota encajada en el Estadio de los Juegos Mediterráneos y que tampoco ha podido enderezar, de momento, Lucas Alcaraz.

De todas formas, no hay que distraerse lamiéndose las heridas ni lamentar lo sucedido porque, con 15 puntos aún por jugarse en la primera vuelta de la competición, es obligado reaccionar para romper las cuatro jornadas que el equipo rojiblanco lleva sin sumar una victoria. Una situación que debe cambiar con la obligación de tener un mejor balance fuera de casa, donde los cinco puntos son escasos cuando se ve que en casa las cifras no están respondiendo últimamente. Y siempre se ha dicho que es en casa donde se consigue la salvación, pero conscientes de que el déficit existente en casa hay que recuperarlo a domicilio.

En contra

Sí es cierto que en el partido del pasado sábado, la UD Almería no fue el mismo de otros encuentros. Con la ausencia del acierto en el último pase, el resultado del partido frente al Extremadura tiene que ver mucho con dos situaciones vividas. De un lado, la ausencia de Juan Carlos Real. El mediapunta gallego, que solo se había perdido por decisión técnica un partido hasta que fue expulsado en Tarragona -el del Wanda Metropolitano que acabó con derrota-, aporta más que cualquier otro en su posición. Es un futbolista que tiene llegada y que, además, propone. Las estadísticas están ahí para resaltar que ha firmado dos goles y asistido en otros dos. En su último partido fue el que más asistió, no solo por dar el pase para los dos goles de Lucien Owona, sino también en acciones que acabaron con disparo a portería.

El otro problema fue el que se desencadenó como consecuencia de la amarilla que vio el central camerunés. La amarilla a Lucien Owona cerró el 'triángulo' defensivo rojiblanco que se inició nada más comenzar el partido con un error de Pérez Pallas, amonestando a Esteban Saveljich que, como en el Wanda Metropolitano, supo manejarse con la cartulina amarilla, pero esa, como la posterior de Yan Eteki, impidió que el conjunto rojiblanco jugara más al límite en defensa y de ahí las apariciones en ataque de los jugadores del Extremadura, ante los que no hubo posibilidad de complicarles más la situación.

 

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