UD Almería

«Hay que aplicarle dosis de frialdad tanto a la euforia como al dramatismo»

Miguel Ángel Corona ve el entrenamiento de la UDA en La Vega de Acá./UDA
Miguel Ángel Corona ve el entrenamiento de la UDA en La Vega de Acá. / UDA

El director deportivo de la UDA asegura que «intentamos mantenernos a refugio de estas montañas rusas de sensaciones»

JUANJO AGUILERAALMERÍA

Frialdad, sentido común, el análisis madurado. Miguel Ángel Corona vertió ayer, durante su intervención en UDA Radio, toda esa madurez que ya tenía cuando actuaba como futbolista para tratar de explicar esas cosas que tiene el fútbol y que pocos son capaces de entender. El talaverano mantuvo ese diálogo que ya expuso desde el primer día en su nuevo trabajo, el de director deportivo, donde habló de ilusiones. Se recuerda que mientras otros convencían a través del talonario, el Almería debía hacerlo «a través del cariño y de la ilusión», consciente de que se estaba ante un 'melón sin abrir', pero seguro de que otros tenían ventaja. Hoy, las cosas no son como hace seis jornadas, justo eso y para explicarlo Corona puede que sea la persona idónea, y sin el puede como 'apoyo'.

La UD Almería está ahora más cerca del descenso que hace seis jornadas, en las que ocupaba puestos de playoff de ascenso y estuvo a sólo una victoria de ser el líder. Entonces, como ahora, la frialdad es la forma de ver las cosas, de que el entorno no se vea engañado, ni ilusionado, sino afianzado con los pies en el suelo, que es donde únicamente se está pisando tierra firme. Al Corona futbolista nadie le tenía que hablar de equivocaciones y al Corona director deportivo tampoco porque su máxima es la de analizar las cosas fríamente. «Nosotros intentamos mantenernos a refugio de estas montañas rusas de sensaciones e intentamos ser fríos, cautos y en ambas sensaciones, tanto en la euforia como un poco en el dramatismo, en ambas situaciones intentamos ser fríos y analizarlas con esa frialdad que requiere el análisis».

Ver estrellas o estrellarse

Lo cierto es que el equipo almeriense vive ahora maldiciendo lo que hace unas jornadas parecía disfrutar. ¿Efímero? Puede que el hecho de estar dos jornadas, de las cinco primeras, en puestos en playoff de ascenso haya desenterrado esa vena ilusionante de una afición que ahora no entiende por qué pasan estas cosas. Haber estado en esos puestos puede que haya sido contraproducente. «Quizá sí», argumentó. «Quizás esa sensación que siempre hemos querido desde este principio de temporada de frenar, de ilusiones que no son reales, de objetivos que no nos corresponden, quizás esa sensación que se tuvo por una circunstancia puntual y mínima como es estar dos jornadas de playoff de las cinco primeras, que creo que no hay distancias, a lo mejor eso ha hecho llevar una desazón mayor a nuestro entorno y a nuestro seguidor».

No echó balones fuera para hablar de que se está en un bache, pero tiene claro que «si volvemos a bañarnos de realidad, seguro que encontraremos la manera de salir de este bache que existe y que lo conocemos y que estamos concienciados de revertirlo y de poder tener una temporada tranquila y de disfrutar de nuestro equipo como hemos disfrutado hace diez días contra el Real Valladolid, que creo que disfrutamos mucho, que no lo ganamos, correcto, pero... y contra el Reus en la primera parte».

No dudó en hablar de ese partido ante los reusenses. «Acaba y yo entiendo, sin paños calientes, que tenemos que mejorar, pero parece que acaba el partido y ha sido un mal partido y a mí me parecieron 45 minutos de lo mejor de la temporada, con un equipo que sabía contrarrestar las mejores virtudes del Reus, que sabía que iba a ser combinativo desde el inicio y robó cinco o seis pelotas en la frontal del área. Mandi provocó un córner por una cesión al portero. Me pareció que estaba sucediendo todo lo que el Almería quería que sucediera y eso es señal de que hay un equipo que sabe lo que tiene que hacer y sabe lo que quiere».

Quien ha sido cocinero antes que fraile, sabe cómo se hace un buen guiso y la desilusión que provoca el que la 'comida se queme' cuando se había puesto tanto esmero para conseguir 'una estrella Michelin'. Hay inseguridad y él lo sabe. «Sí, seguramente. Al final, la confianza tiene muchos sostenes, pero uno fundamental son los resultados. No nos vamos a engañar y como no los estamos teniendo hay una desconfianza y eso nos lleva a lo mejor a estar ansiosos o no finos en la finalización, pero vamos a hacer para que vuelvan los resultados y con ellos también la confianza, porque otra de los sostenes de la confianza es el trabajo bien hecho de lunes a sábado y cualquiera que viene a ver entrenar al equipo sabe que lo hace bien».

Fundamental

El hecho de que no salgan las cosas bien suele dar pie a 'corrillos' y a no decir las cosas en voz alta. Eso no pasa en la actual UD Almería. «Me consta que en las últimas semanas, en las que se dan malos resultados, no sólo se esconden tras una falta de realidad, sino que ponen ideas en común, que charlan en el vestuario abiertamente, expresan opiniones, sentimientos de cómo se están encontrando en el campo, de qué nos falta para poder ganar el partido, en dónde encontramos los problemas», aseguró el excapitán de la UD Almería.

Para el director deportivo de la UD Almería, esa forma de ver el problema «es importante que se haga desde la unión, todos juntos, porque muchas veces 'fulanito' cree que nos falta esto, pero no lo ha puesto en común con sus compañeros o no han sido capaces de transmitirlo al míster o el míster no es capaz de llegar a la plantilla, pero nada de eso está pasando». De hecho, para el rojiblanco, Luis Miguel Ramis «tiene esa fuerza para llevar los argumentos en los que cree a sus jugadores y el grupo está primero con la autocrítica necesaria y con la convicción de que son capaces de dar la vuelta a esta situación que no es buena, pero que no es dramática».

Con los pies en el suelo

El castellano-manchego siempre se expresó con claridad y ayer también lo hizo para hablar del análisis y para afirmar, con total firmeza, que, por ejemplo, el partido vivido frente al Huesca sí fue dramático, por cómo se desarrolló. «Hay que aplicarle dosis de frialdad tanto a la euforia como al dramatismo. Esa dosis de frialdad nos haría ver que no todo es tan dramático como la jornada que se dio con el Huesca. Eso sí fue dramático en el sentido de desazón, tristeza, rabia y todas esas palabras que dices hoy no nos ha salido nada, no hemos estado bien, nos han superado...».

Qué duda cabe que ese encuentro frente al conjunto oscense no tiene vuelta de hoja. «Entonces ese día casi es el más fácil de analizar, pero para el resto de días siempre conviene también un poco de frialdad. En la parte buena, esa frialdad también hace falta meter en el análisis de la victoria en Tarragona o de las victorias ante Lorca o Sevilla Atlético, que fue de 3-0. Incluso en esa situación nosotros le metemos la frialdad que necesita cualquier análisis objetivo».

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