El almeriense Francisco, al Huesca, tras la salida de Leo Franco

El almeriense Francisco, al Huesca, tras la salida de Leo Franco

En verano se desvinculó del Córdoba, ante un sinfín de promesas incumplidas, y estaba en el paro

Juanjo Aguilera
JUANJO AGUILERAALMERÍA

El tiempo pone a cada uno en su sitio. Francisco Rodríguez Vílchez, el primer técnico almeriense que dirigió a la UD Almería más partidos en Primera División, se reengancha a la máxima categoría para dirigir a la SD Huesca hasta final de la presente temporada, una vez que el club oscense anunció la destitución de Leo Franco. Una vez que se formalicen todos los papeles, se espera que se haga oficial el cambio en el banquillo de la SD Huesca.

El técnico almeriense había comenzado la temporada 2018/19 haciéndose cargo del Córdoba CF, pero decidió romper la vinculación con el equipo del Nuevo Arcángel dos semanas antes del comienzo de temporada, harto de la situación por la que pasaba el club de la ciudad califal. A Francisco, que apenas había cumplido un mes como técnico blanquiverde, le prometieron unas condiciones que nunca se cumplieron hasta que estalló una crisis iniciada con los problemas de límite salarial del club y la imposibilidad de realizar incorporaciones en el mercado e inscribir nuevos futbolistas. De hecho, la tarde de la dimisión solo pudo trabajar con 16 futbolistas.

No le tembló la mano para aceptar irse al paro y esperar su oportunidad, consciente de que su trabajo en anteriores 'empresas' le daría sus frutos. Lo consiguió primero con el filial de la UD Almería, pero su lanzamiento lo realizó el club almeriense cuando, tras la negativa de Javi Gracia a continuar en la entidad rojiblanca tras ascender al equipo a Primera División en la temporada 2012/13, Alfonso García decidió que el técnico sería Francisco Rodríguez Vílchez.

El almeriense cumplió con lo propuesto, mantener al equipo en Primera División, en una temporada en la que hubo 'viento en contra', con las diez primeras jornadas sin conseguir la victoria y con la amenaza velada de una destitución a la vuelta de la esquina. Tres triunfos consecutivos permitieron al equipo enderezar el rumbo y, aunque consciente de que vendrían malos tiempos, se aguantó para, en la recta final, ganar tres de los últimos cuatro partidos y no perder el cuarto. Con eso fue suficiente para salvar la categoría.

El año siguiente, aunque los triunfos llegaron antes, la derrota en Eibar, en la decimocuarta jornada, le sentenció en la escalerilla del avión de vuelta. Luego, estuvo en el UCAM Murcia, con el que descendió a Segunda B, entrando como sustituto. El año pasado en el Lugo hizo una primorosa primera vuelta, en la que el equipo lucense estuvo en puestos de ascenso directo. En invierno, las lesiones y la salida de jugadores importantes como Ignasi Miquel, jugaron en contra para haber conseguido mejores resultados, solo en lo que se refiere a números, no en cuanto a sensaciones.

Ahora, con la salida de Leo Franco, tendrá la importante afrenta de crear un equipo, pero también de hacerlo jugar. Tiene a favor la fortaleza defensiva que necesita el cuadro de El Alcoraz y que ya consiguió en anteriores etapas, la más destacada la hecha con el Lugo la pasada temporada.

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