UD Almería

Adiós a la pretemporada con tensión

Machís (izda.) controla el balón mientras Raúl Baena ve la roja por doble amonestación. / José Utrera García

Almería y Granada clausuran sus partidos de preparación con un empate que hace justicia. Los granadinos fueron mejores hasta el minuto 61, cuando Raúl Baena vio la roja y Estupiñán aprovechó para hacer las tablas

Antonio Navarro
ANTONIO NAVARRO

Mientras Granada y Almería despedían la pretemporada 2017/18 en el estadio Constantino Navarro de Baza, el Alavés y el Athletic jugaban la final de la 'EuskalCopa' y el colegiado del encuentro se veía obligado a suspender el encuentro por la poca deportividad con la que se estaba disputando. El derbi andaluz y el vasco son dos claros ejemplos de que cuando la temporada está a punto de abrir el telón la etiqueta de 'partido amistoso' puede quedarse un poco desfasada.

En Baza todos los futbolistas que desfilaron por el césped se jugaban algo: un puesto en el once del primer encuentro de liga. Casi nada. La tensión la supo manejar mejor el conjunto almeriense, que fue inferior al Granada mientras el choque lo jugaron once contra once, pero acabó encerrando al equipo de Oltra durante la última media hora de partido, en la que los de Ramis pudieron remontar el tanto inicial de Joselu mientras que los granadinos demasiado hicieron con conservar un empate. Dos tánganas deslucieron por momentos un encuentro en el que, además del mediocampista del Granada, dos integrantes del cuerpo técnico del conjunto nazarí también fueron expulsados.

El duelo comenzó con un Granada más metido, en teoría más maduro como para comenzar la competición ni más ni menos que la próxima semana. Los de Oltra llegaban a este duelo tras vencer con autoridad a todo un Primera como el Málaga (1-0) mientras que el Almería lo hacía tras haber ganado cómodamente a un equipo de Tercera como el Águilas FC (0-2).

Aunque en los primeros compases al Granada le costaba sacar el balón jugado desde atrás ante la presión de un Almería que mordía a la hora de defender, Antonio Puertas inquietó a los zagueros de su ex equipo con varias internadas peligrosas por banda derecha, aunque su socio en este carril -el ex rayista Quini- no comenzó el duelo demasiado inspirado con sus intervenciones en labores ofensivas.

La gran diferencia entre uno y otro equipo pareció estar en la artillería empleada para finalizar las jugadas de ataque. Mientras que Machís, Puertas y Joselu eran sinónimos de peligro, a Pozo y a Hicham apenas se les vio entrar en juego. No obstante, fue el ayer rojiblanco Mandi -al Granada le tocó jugar de negro- el que tuvo en su cabeza la primera oportunidad del encuentro al rematar ligeramente alto un servicio desde el costado derecho (m.10).

Este acercamiento no modificó el rumbo del encuentro, que en estos primeros compases acabó por convertirse en una partida de ajedrez. Oltra adelantó sus fichas y la presión ofensiva del Granada provocó que surgiesen fallos en la defensa almeriense, que sufría de lo lindo para acercarse a los dominios de Varas con el balón en los pies.

El onubense Joselu demostró por qué se ha revalorizado tanto durante los últimos años. Más allá de sus cifras goleadoras, su lucha con los defensores rivales le permitió llevarse un balón dividido por pura convicción muy cerca del balcón del área rival. El esférico se lo cedió a Machís en una buena posición y el venezolano disparó fuera por poco. Era el primer y el último aviso de los granadinistas antes de que transcurrido el ecuador de la primera mitad Germán se inventara un magistral pase al hueco con el que romper las costuras de la defensa almeriense y dejar solo en el área a un desmarcado Joselu, que batió por bajo a René.

Las entradas por banda de Puertas y Machís continuaron generando un run run que no se tradujo en ocasiones de gol claras porque la defensa del Almería supo sufrir durante los minutos más difíciles del choque, esperando que llegase el momento en el que la tormenta amainara, algo que finalmente acabaría ocurriendo.

Los granadinos también fueron mejores moviendo el balón en los primeros instantes del segundo tiempo, pero aunque el trabajo de Baena y de Montoro era bueno -Espinosa anduvo más espeso- las ocasiones no llegaron y el Almería supo aprovechar las circunstancias como para terminar la noche 'de navegación' con el viento a su favor.

Expulsión clave

Un enganchón entre Baena y Fidel generó la segunda tángana del encuentro, en la primera mitad se registró una igualmente evitable, y la colegiada granadina Torices Carmona resolvió el problema por la vía rápida: con una amarilla para cada jugador. El mediocampista del Granada ya tenía una por no haber respetado la distancia reglamentaria en un lanzamiento de falta apenas seis minutos antes, por lo que tuvo que abandonar prematuramente.

A partir de ese momento el equipo de Ramis agarró el timón del partido y ya no lo soltó hasta el final del mismo. Las ocasiones tardaron en llegar porque ambos técnicos aprovecharon que este Granada-Almería no dejaba de ser un partido de pretemporada y cambiaron a muchos de sus jugadores para realizar experimentos que no se podrán permitir en la competición liguera. Hicham pudo firmar el empate con un disparo que rechazó bien Javi Varas, aunque el balón cayó en los pies de Fidel, que lo envió a las nubes cuando lo tenía todo a su favor para marcar el empate. Ese aviso no fue una casualidad. Y es que el Almería acabaría subiendo el 1-1 al marcador en otra segunda jugada: un cabezazo de Pozo tras un centro desde la banda diestra encontró una mano prodigiosa de Varas, pero Estupiñán estaba atento en el segundo palo para hacerse con el rechace y empujar el balón a gol a nueve del final.

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